HACIENDO UN ALTO
¿Qué hemos encontrado?
Exactamente, los mismos y exactos viejos miedos.
1.6.04
LA BALLENA
Salí sin querer salir de ahí.
Llevaba seis horas en el bar. Llegué abriendo con la mano derecha una pesada cortina roja a las tres y media de la madrugada pensando que era temprano aún. Varias mujeres me observaron y me sonrieron con sus bocas turbias en la espera de que les invitara algo. Dejaron de verme cuando me senté en la esquina de una mesa sucia sin devolverles la sonrisa. El humo de los cigarros difuminaba los rasgos de la gente alrededor. Ahogaba. Entorpecía cualquier imagen a menos de tres metros. No me sentía cansado aún. Estaba ebrio y perfectamente consciente de que lo estaba y lo seguiría estando hasta que se me acabara el dinero que traía conmigo. Desde mi sitio veía la cortina con la luz afuera y la vida pasándose. Desde mi sitio podía ver la vida afuera, corriendo, brillante y acalorada cada vez que alguien abría la cortina para irse.
Al principio estuve observando a todos los que se iban. A eso me dediqué esa noche. A ver cómo la gente se va. A ver sus rostros cuando se despiden. A tratar de adivinar si el cansancio les ha ganado o si el agotamiento de hacer y decir lo mismo cada día hace la diferencia de horarios. Repetición. Repeticiones. Todo mundo se iba pero yo no me fui suficiente para querer irme conmigo. Por eso me quedé. Y pedí otra cerveza. Escuchaba el estruendo de la rockola, canción tras canción, con la ligereza del que no tiene a dónde irse y tampoco le importa. Con la seguridad absoluta de que los que me rodeaban tampoco tenían un sitio. Un lugar. Por eso era lo mejor estar ahí, adentro de la mierda que comprende saberse solo. En ese momento, justo uno empieza a sentirse acompañado.
Un tipo de mi edad se me acercó. Era maricón. Lo revelaba el maquillaje pintarrajeado sobre las cejas. Estaba más borracho que yo. Sin decir nada estiró el brazo y tomó la cajetilla de cigarros que yo tenía sobre la mesa. Sacó uno y después de varios intentos logró ponérselo entre los labios. Tomé el encendedor y le prendí el cigarro. Luego le dije que se fuera. Estoy seguro que no me oyó. Simplemente siguió su rumbo, a otra mesa también sucia.
Era un vomitado Jonás al salir del interior de La Ballena. Cuando respiré el oxígeno en la calle estuve a punto de volverme al bar. Era demasiado aire. Me preguntaba si a mí también alguien me habría descubierto en la cara, la falsa indiferencia de los que creen que se van.
Tomé un taxi. No me había dado cuenta que era una mujer la que conducía. Una mujer demasiado joven. Lo noté cuando me preguntó hacia dónde iba. Su voz era delgada y al verle los ojos por el espejo retrovisor noté que ella también llevaba ojeras trasnochadas. Me dio risa.
- Se ve que no has dormido. Le dije sin esperar respuesta.
- Sí. He dormido. Me contestó sin parpadear mirándome por el retrovisor.
Noté que me sonreía. Que a pesar de verme borracho le divertía la imagen de un tipo que quería hacerse pasar como si no pasara nada. Como si no fuera uno de los que también alguna vez se habían ido y hubiera tenido que hacer como si realmente tuviera un lugar en la vida y hasta tuviera prisa para irse. Porque cuando no se tiene prisa y se actúa como si no pasara nada, podría sugerir entonces, de cierta extraña manera, una soledad premeditoriamente prefabricada.
A mitad del camino hacia la dirección que le había dado, le pregunté si quería seguir conversando conmigo. Hubo una pausa breve. Un movimento al volante. Una mirada de ojos claros en cara blanquísima por el retrovisor. Dijo entonces que sí. Le sugerí detenerse en algún sitio para comprar cerveza. Se detuvo. Cuando bajé hacia la tienda estaba seguro de que ella encendería el carro y se iría, como todos los que hasta ese momento ya había visto partir. Pero no lo hizo. Se quedó. Esperó a que volviera con las cervezas dentro de una bolsa de plástico y con el sol del mediodía sobre la cara.
No tardamos mucho en llegar. Apagó el auto. Caminamos hacia la puerta de la casa. Dos veces chocamos la mirada como en un momento de irreal estupefacción. La observé cuando le cedí el paso para que entrara a la amplitud fresca de la sala.
No sé cuánto tiempo estuvo ahí. Bebimos. Escuchamos música. Hablamos. La besé. Me besó. Supo que me gustaba y yo sentí su atracción aún por encima de la capa de alcohol que me envolvía.
Me quedé dormido.
Cuando desperté no lograba recordar la última imagen de ese día. No lograba recordar el rostro los que verdadera, finalmente, se van.
Salí sin querer salir de ahí.
Llevaba seis horas en el bar. Llegué abriendo con la mano derecha una pesada cortina roja a las tres y media de la madrugada pensando que era temprano aún. Varias mujeres me observaron y me sonrieron con sus bocas turbias en la espera de que les invitara algo. Dejaron de verme cuando me senté en la esquina de una mesa sucia sin devolverles la sonrisa. El humo de los cigarros difuminaba los rasgos de la gente alrededor. Ahogaba. Entorpecía cualquier imagen a menos de tres metros. No me sentía cansado aún. Estaba ebrio y perfectamente consciente de que lo estaba y lo seguiría estando hasta que se me acabara el dinero que traía conmigo. Desde mi sitio veía la cortina con la luz afuera y la vida pasándose. Desde mi sitio podía ver la vida afuera, corriendo, brillante y acalorada cada vez que alguien abría la cortina para irse.
Al principio estuve observando a todos los que se iban. A eso me dediqué esa noche. A ver cómo la gente se va. A ver sus rostros cuando se despiden. A tratar de adivinar si el cansancio les ha ganado o si el agotamiento de hacer y decir lo mismo cada día hace la diferencia de horarios. Repetición. Repeticiones. Todo mundo se iba pero yo no me fui suficiente para querer irme conmigo. Por eso me quedé. Y pedí otra cerveza. Escuchaba el estruendo de la rockola, canción tras canción, con la ligereza del que no tiene a dónde irse y tampoco le importa. Con la seguridad absoluta de que los que me rodeaban tampoco tenían un sitio. Un lugar. Por eso era lo mejor estar ahí, adentro de la mierda que comprende saberse solo. En ese momento, justo uno empieza a sentirse acompañado.
Un tipo de mi edad se me acercó. Era maricón. Lo revelaba el maquillaje pintarrajeado sobre las cejas. Estaba más borracho que yo. Sin decir nada estiró el brazo y tomó la cajetilla de cigarros que yo tenía sobre la mesa. Sacó uno y después de varios intentos logró ponérselo entre los labios. Tomé el encendedor y le prendí el cigarro. Luego le dije que se fuera. Estoy seguro que no me oyó. Simplemente siguió su rumbo, a otra mesa también sucia.
Era un vomitado Jonás al salir del interior de La Ballena. Cuando respiré el oxígeno en la calle estuve a punto de volverme al bar. Era demasiado aire. Me preguntaba si a mí también alguien me habría descubierto en la cara, la falsa indiferencia de los que creen que se van.
Tomé un taxi. No me había dado cuenta que era una mujer la que conducía. Una mujer demasiado joven. Lo noté cuando me preguntó hacia dónde iba. Su voz era delgada y al verle los ojos por el espejo retrovisor noté que ella también llevaba ojeras trasnochadas. Me dio risa.
- Se ve que no has dormido. Le dije sin esperar respuesta.
- Sí. He dormido. Me contestó sin parpadear mirándome por el retrovisor.
Noté que me sonreía. Que a pesar de verme borracho le divertía la imagen de un tipo que quería hacerse pasar como si no pasara nada. Como si no fuera uno de los que también alguna vez se habían ido y hubiera tenido que hacer como si realmente tuviera un lugar en la vida y hasta tuviera prisa para irse. Porque cuando no se tiene prisa y se actúa como si no pasara nada, podría sugerir entonces, de cierta extraña manera, una soledad premeditoriamente prefabricada.
A mitad del camino hacia la dirección que le había dado, le pregunté si quería seguir conversando conmigo. Hubo una pausa breve. Un movimento al volante. Una mirada de ojos claros en cara blanquísima por el retrovisor. Dijo entonces que sí. Le sugerí detenerse en algún sitio para comprar cerveza. Se detuvo. Cuando bajé hacia la tienda estaba seguro de que ella encendería el carro y se iría, como todos los que hasta ese momento ya había visto partir. Pero no lo hizo. Se quedó. Esperó a que volviera con las cervezas dentro de una bolsa de plástico y con el sol del mediodía sobre la cara.
No tardamos mucho en llegar. Apagó el auto. Caminamos hacia la puerta de la casa. Dos veces chocamos la mirada como en un momento de irreal estupefacción. La observé cuando le cedí el paso para que entrara a la amplitud fresca de la sala.
No sé cuánto tiempo estuvo ahí. Bebimos. Escuchamos música. Hablamos. La besé. Me besó. Supo que me gustaba y yo sentí su atracción aún por encima de la capa de alcohol que me envolvía.
Me quedé dormido.
Cuando desperté no lograba recordar la última imagen de ese día. No lograba recordar el rostro los que verdadera, finalmente, se van.
29.5.04
28.5.04
28 DE MAYO (HOY)
Please join emerging artists from UCSD MFA program
this Friday night in Tijuana.
The fun starts at 9.
Pasale is an event that engages questions of both site
and sight. The word Pasale connotes an allowance, a
welcoming, a sense of being in transition, or
literally, "Go Ahead." The artists use video
projection, found materials, installation and
performance in order to explore a sense of freedom in
transition. Estacion Tijuana directly overlooks the
border crossing, making it an ideal spot to address
these concerns.
Please see the web address for detailed directions and
more info (it's literally right across the border)
http://pasale.ucsd.edu
This exhibition is supported by a grant from the UCSD
Visual Arts Program.
Simone Lueck
Please join emerging artists from UCSD MFA program
this Friday night in Tijuana.
The fun starts at 9.
Pasale is an event that engages questions of both site
and sight. The word Pasale connotes an allowance, a
welcoming, a sense of being in transition, or
literally, "Go Ahead." The artists use video
projection, found materials, installation and
performance in order to explore a sense of freedom in
transition. Estacion Tijuana directly overlooks the
border crossing, making it an ideal spot to address
these concerns.
Please see the web address for detailed directions and
more info (it's literally right across the border)
http://pasale.ucsd.edu
This exhibition is supported by a grant from the UCSD
Visual Arts Program.
Simone Lueck
26.5.04
OSAMA WAS HERE
MAQUILA
A reventar. Para ser martes estuvo bien. El parche blanco en el tabique del Paco ya es una referencia casi fosforescente. Hace un año le pregunté qué por qué llevaba ese parche, ya no recuerdo, pero creo que me dijo algo sobre una operación. Hoy lo lleva todavía. Quizá le gustó como seña particular. No lo sé. Tampoco se lo voy a preguntar pero me recuerda al Dr. Doom.
La primera vez que entré a ese Fabuloso Hoyo todavía tenía como mesas tablones de madera y bancas manufacturadas a mano. Sólo hace tres años. Estaba la misma gente.
Las dentaduras sanguinolentas del fotógrafo Galaviz fueron la proyección de como esa sucia y negra boca llamada Zacazonapan ha perdido los dientes. Y con todo, busca ser besada. Y con todo, ES besada.
Olvidé mi florero de plástico donde la firma de Omar Pimienta agradecía la presencia en el magno evento.
Confundí la obra de un artista local con los señalamientos para que, en caso de incendio, se utilice un extinguidor en extinción. El extinguidor tal, por ningún lado está.
Un avión surcaba el camino hacia los baños. El viaje de orinar, ahí, a veces resulta complicado, pero a la mera hora, si una cucaracha o dos corren por el lavabo, si entra la policía a llevarse violentamente a alguien o si un cadáver viviente afuera está inhalando crystal es pecata minuta. Lo importante es no poner en demasiado peligro la vejiga. Y orinar.
Llevé poemales y algunos se los comieron.
Tambores. Janis. Rockola. Humo. Antifaces. Trapeadores en movimiento. La barra. Pink Floyd. Cerveza. The Doors. Un par de mujeres paróxicas bailando. Osama quería salir del cuartito donde fue encerrado. Faltó la ARMY. Osama en azul y blanco. Maquila. Osamaquila. Flash.
A veces, me gustan los domingos en el Zacazonapan.
MAQUILA
A reventar. Para ser martes estuvo bien. El parche blanco en el tabique del Paco ya es una referencia casi fosforescente. Hace un año le pregunté qué por qué llevaba ese parche, ya no recuerdo, pero creo que me dijo algo sobre una operación. Hoy lo lleva todavía. Quizá le gustó como seña particular. No lo sé. Tampoco se lo voy a preguntar pero me recuerda al Dr. Doom.
La primera vez que entré a ese Fabuloso Hoyo todavía tenía como mesas tablones de madera y bancas manufacturadas a mano. Sólo hace tres años. Estaba la misma gente.
Las dentaduras sanguinolentas del fotógrafo Galaviz fueron la proyección de como esa sucia y negra boca llamada Zacazonapan ha perdido los dientes. Y con todo, busca ser besada. Y con todo, ES besada.
Olvidé mi florero de plástico donde la firma de Omar Pimienta agradecía la presencia en el magno evento.
Confundí la obra de un artista local con los señalamientos para que, en caso de incendio, se utilice un extinguidor en extinción. El extinguidor tal, por ningún lado está.
Un avión surcaba el camino hacia los baños. El viaje de orinar, ahí, a veces resulta complicado, pero a la mera hora, si una cucaracha o dos corren por el lavabo, si entra la policía a llevarse violentamente a alguien o si un cadáver viviente afuera está inhalando crystal es pecata minuta. Lo importante es no poner en demasiado peligro la vejiga. Y orinar.
Llevé poemales y algunos se los comieron.
Tambores. Janis. Rockola. Humo. Antifaces. Trapeadores en movimiento. La barra. Pink Floyd. Cerveza. The Doors. Un par de mujeres paróxicas bailando. Osama quería salir del cuartito donde fue encerrado. Faltó la ARMY. Osama en azul y blanco. Maquila. Osamaquila. Flash.
A veces, me gustan los domingos en el Zacazonapan.
25.5.04
20.5.04
SÁBADO 22 DE MAYO
El interdisciplinario La Línea les invita a la presentación del libro Entropía.
Libro de cuentos donde la medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes donde se recibirá uno solo, es proporcional al número de textos editados.
Margarita Valencia Triana, Omar Pimienta e Iván Farías (El Autor).
Por causas de fuerza mayor se han cambiado las fechas y hora.
Así que les esperamos este sábado 22 de mayo, en punto de las ocho de la noche...en el bar, El Turístico.
El interdisciplinario La Línea les invita a la presentación del libro Entropía.
Libro de cuentos donde la medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes donde se recibirá uno solo, es proporcional al número de textos editados.
Margarita Valencia Triana, Omar Pimienta e Iván Farías (El Autor).
Por causas de fuerza mayor se han cambiado las fechas y hora.
Así que les esperamos este sábado 22 de mayo, en punto de las ocho de la noche...en el bar, El Turístico.
5.5.04
HOY HACE MUCHOS AñOS...
1. Mi cabello es el lacio de lo lacio y tiene una pátina púrpura. Cae hasta mis hombros.
2. Por la madrugada soñé que nacía mi hija. Ví como salía de mi cuerpo, el otro cuerpo. Pequeño y bañado en sangre. Le ví el rostro. Mi hija se llama Sabina.
3. Ahora, solamente espero el llamado.
4. Probablemente hoy cruce la frontera.
5. Y mañana...mañana todavía será mayo.
6. Afuera, la voz del muerto Kurt me recuerda que ya no soy tan joven.
7. Esa voz hace que sienta cosquilleos en el vientre.
8. ¿Cómo les decimos que hace muchos años les ganamos a los franceses?
9. Tengo ganas, muchas, de tener más ganas.
10. And I swear. That I don't have a gun. No I don't have a gun. No I don't have a gun.
1. Mi cabello es el lacio de lo lacio y tiene una pátina púrpura. Cae hasta mis hombros.
2. Por la madrugada soñé que nacía mi hija. Ví como salía de mi cuerpo, el otro cuerpo. Pequeño y bañado en sangre. Le ví el rostro. Mi hija se llama Sabina.
3. Ahora, solamente espero el llamado.
4. Probablemente hoy cruce la frontera.
5. Y mañana...mañana todavía será mayo.
6. Afuera, la voz del muerto Kurt me recuerda que ya no soy tan joven.
7. Esa voz hace que sienta cosquilleos en el vientre.
8. ¿Cómo les decimos que hace muchos años les ganamos a los franceses?
9. Tengo ganas, muchas, de tener más ganas.
10. And I swear. That I don't have a gun. No I don't have a gun. No I don't have a gun.
2.5.04
LOS FLAMENCOS NO COMEN: La Línea Bilingüe
Revista independiente, editada e impresa en Montpellier, Francia, ha sido presentada el día 21 de abril dentro del marco de la exposición de arte contemporáneo titulada Dessin?, en la galería ubicada en el interior del templo de Sante Anne.
Esta revista publica textos relacionados con literatura, filosofía, política y arte contemporáneo.
El número cinco de esta revista ha sido realizado con la colaboración de varias autoras del interdisciplinario La Línea, así como algunas de las mujeres que han participado en las publicaciones La Línea 1 y 2, con los temas Heroínas e Identidad.
Este trabajo en conjunto es una muestra palpable -y legible- de uno de los ecos que ha generado el proyecto que está realizando el interdisciplinario La Línea con el objetivo primordial de dar espacios al trabajo escrito de jóvenes mujeres creadoras. El número cinco, pues, ha salido a la luz, bilingüe, en francés y en español.
El número cinco de Los Flamencos no comen, ha sido ilustrado y diseñado con la obra de los artistas participantes en Dessin?.
Agradecemos a Jean François Desserre, Manuel Fadat, Maeve Harrison así como a Vladimir Pol el tiempo, el entusiasmo y el interés para contribuír a generar estos espacios. Y agradecemos también la generosidad y las atenciones recibidas durante nuestra estancia en la ciudad de Montpellier.
El ejemplar pronto estará en la librería Educal. Si quieres adquirirlo antes comunícate a publicacion_lalinea@hotmail.com
Amaranta Caballero Prado
Revista independiente, editada e impresa en Montpellier, Francia, ha sido presentada el día 21 de abril dentro del marco de la exposición de arte contemporáneo titulada Dessin?, en la galería ubicada en el interior del templo de Sante Anne.
Esta revista publica textos relacionados con literatura, filosofía, política y arte contemporáneo.
El número cinco de esta revista ha sido realizado con la colaboración de varias autoras del interdisciplinario La Línea, así como algunas de las mujeres que han participado en las publicaciones La Línea 1 y 2, con los temas Heroínas e Identidad.
Este trabajo en conjunto es una muestra palpable -y legible- de uno de los ecos que ha generado el proyecto que está realizando el interdisciplinario La Línea con el objetivo primordial de dar espacios al trabajo escrito de jóvenes mujeres creadoras. El número cinco, pues, ha salido a la luz, bilingüe, en francés y en español.
El número cinco de Los Flamencos no comen, ha sido ilustrado y diseñado con la obra de los artistas participantes en Dessin?.
Agradecemos a Jean François Desserre, Manuel Fadat, Maeve Harrison así como a Vladimir Pol el tiempo, el entusiasmo y el interés para contribuír a generar estos espacios. Y agradecemos también la generosidad y las atenciones recibidas durante nuestra estancia en la ciudad de Montpellier.
El ejemplar pronto estará en la librería Educal. Si quieres adquirirlo antes comunícate a publicacion_lalinea@hotmail.com
Amaranta Caballero Prado
27.4.04
II
LA REDUNDANTE CALLE DEL HOSPITAL
—Tú no vales nada. Tú NO VALES NADA! Cómo te atreves a tirarle una fotografía a un hombre en ese estado? Es un hombre indefenso! Borra esa fotografía o te llevo presa!
El hombre, mientras, seguía sobre el piso y su cabeza sobre el charco cada vez más grande, de sangre. La calle del hospital seguía de fiesta contínua hacia las ramblas. El griterío y la sirena de la patrulla se confundía en un estruendo casi festivo.
Detenidos:
una española que gritaba: Estoy en mi país!
Un hombre de raza negra que acababa de golpear con un tubo varias veces la cabeza del casi muerto. Dicen, que este otro había navajeado al negro.
—Estoy en mi país, estoy en mi país! (con la ese siseosa)
Y toda la gente alrededor coagulada para decir las versiones de los hechos. Nadie se fue. Nadie huyó. Hubo testigos y se quedaron y hablaron y no se fueron hasta que el casi muerto se reicorporó poco a poco. No sé quién lavó la sangre. La patrulla que apareció en cuestión de un minuto después de la golpiza, seguía en la espera luminosa y sirena serena sin moverse.
Los ojos del policía al gritar parecían salir de sus órbitas. ¿Cómo le explico que la consciencia social registrada en una fotografía no es morbo o amarillismo? ¿Cómo le explico que en otros lugares la gente huye y enmudece?
Por primera vez, acepto la llamada de atención, tan perra, de un policía.
Jurguneé la cámara.
No borré la foto.
LA REDUNDANTE CALLE DEL HOSPITAL
—Tú no vales nada. Tú NO VALES NADA! Cómo te atreves a tirarle una fotografía a un hombre en ese estado? Es un hombre indefenso! Borra esa fotografía o te llevo presa!
El hombre, mientras, seguía sobre el piso y su cabeza sobre el charco cada vez más grande, de sangre. La calle del hospital seguía de fiesta contínua hacia las ramblas. El griterío y la sirena de la patrulla se confundía en un estruendo casi festivo.
Detenidos:
una española que gritaba: Estoy en mi país!
Un hombre de raza negra que acababa de golpear con un tubo varias veces la cabeza del casi muerto. Dicen, que este otro había navajeado al negro.
—Estoy en mi país, estoy en mi país! (con la ese siseosa)
Y toda la gente alrededor coagulada para decir las versiones de los hechos. Nadie se fue. Nadie huyó. Hubo testigos y se quedaron y hablaron y no se fueron hasta que el casi muerto se reicorporó poco a poco. No sé quién lavó la sangre. La patrulla que apareció en cuestión de un minuto después de la golpiza, seguía en la espera luminosa y sirena serena sin moverse.
Los ojos del policía al gritar parecían salir de sus órbitas. ¿Cómo le explico que la consciencia social registrada en una fotografía no es morbo o amarillismo? ¿Cómo le explico que en otros lugares la gente huye y enmudece?
Por primera vez, acepto la llamada de atención, tan perra, de un policía.
Jurguneé la cámara.
No borré la foto.
26.4.04
¿DE REGRESO?
I
Todo está bien de este otro lado. El viaje fue agradable. Sin tantas prisas. Y corriendo por todo a la vez. El euro arriba. Muy muy arriba. Zapatero precisamente a sus zapatos ordena el retorno de las tropas en Irak. Paladeo todavía el sabor del shock (golpe gastronómico bajo y sobre la lengua: succión absoluta del lenguaje. Mi lenguaje). La identidad. Lo Otro. Este primer viaje a ese continente ha dejado una lágrima negra tatuada en mi mejilla izquierda. No es broma. Y tampoco soy chola. Pero creo en el ritual de las marcas. Y en la voz de Carlos Varela nunca me sonó mal además de romper con la tradición del bolero. Ha sido un viaje de reflexión sobre muchas situaciones. Ahora creo que entiendo un poco más sobre la guerra, el odio, la separación. La individualidad. Lo humano. Cada día fue como siete en uno. Intensidad. América vs. Europa, Europa vs. América y después nosotros que somos todos los demás. Y al parecer, ni somos. ¿Objetos de estudio antropológico? Tal vez. Nabokov jugueteando irónicamente con Lolita vino a mi cabeza varias veces durante el trayecto de regreso. Pero cuando pisé el suelo norteamericano y vi a la gente en su otra complexión, dentro de sus otras ropas y mascando chicle sentí unas ganas terribles de saber dónde exactamente radica la esencia humana. Mejor me vuelvo a Houellebecq para leer como en Lanzarote ridiculiza los paseítos de los europeos a la manera del spring break gabacho. Y sí, al final todos nos vamos a morir, si no obtenemos rápida y concienzudamente una renovación vía el fuego.
Amaranta Caballero Prado (La Amalinche sin fronteras.) He dicho.
I
Todo está bien de este otro lado. El viaje fue agradable. Sin tantas prisas. Y corriendo por todo a la vez. El euro arriba. Muy muy arriba. Zapatero precisamente a sus zapatos ordena el retorno de las tropas en Irak. Paladeo todavía el sabor del shock (golpe gastronómico bajo y sobre la lengua: succión absoluta del lenguaje. Mi lenguaje). La identidad. Lo Otro. Este primer viaje a ese continente ha dejado una lágrima negra tatuada en mi mejilla izquierda. No es broma. Y tampoco soy chola. Pero creo en el ritual de las marcas. Y en la voz de Carlos Varela nunca me sonó mal además de romper con la tradición del bolero. Ha sido un viaje de reflexión sobre muchas situaciones. Ahora creo que entiendo un poco más sobre la guerra, el odio, la separación. La individualidad. Lo humano. Cada día fue como siete en uno. Intensidad. América vs. Europa, Europa vs. América y después nosotros que somos todos los demás. Y al parecer, ni somos. ¿Objetos de estudio antropológico? Tal vez. Nabokov jugueteando irónicamente con Lolita vino a mi cabeza varias veces durante el trayecto de regreso. Pero cuando pisé el suelo norteamericano y vi a la gente en su otra complexión, dentro de sus otras ropas y mascando chicle sentí unas ganas terribles de saber dónde exactamente radica la esencia humana. Mejor me vuelvo a Houellebecq para leer como en Lanzarote ridiculiza los paseítos de los europeos a la manera del spring break gabacho. Y sí, al final todos nos vamos a morir, si no obtenemos rápida y concienzudamente una renovación vía el fuego.
Amaranta Caballero Prado (La Amalinche sin fronteras.) He dicho.
16.4.04
13.4.04
6.4.04
NO FALTEN!
Los esperamos este domingo 11 de abril en punto de las siete de la noche en el conocido bar Turístico, para la lectura de Poesía con las poetas invitadas:
Jen Hofer, Dolores Dorantes y Mónica Nepote.
La Línea.
Y el 12 de Abril (lunes), Jen, Dolores y Mónica en:
Voz Alta Project
8:00 p.m.
1544 Broadway
(located in the East Village in downtown)
San Diego CA
619-230-1869
www.vozalta.org
30.3.04
LES NOUVELLES
El 21 de abril se presentará la revista Los Flamencos No Comen en su edición número 5, donde aparecen los textos* del interdisciplinario La Línea .
Los Flamencos No Comen es una revista especializada en arte contemporáneo, política, filosofía y literatura que se realiza, al igual que La Línea, de manera independiente en Francia.
Saldrá en versión bilingüe francés-español. Se presentará en el marco de la exposición Dessin ? de arte contemporáneo en la ciudad de Montpellier.
Esta misma revista se presentará también en la ciudad de Séte dentro del marco de la exposición internacional Narcochic-Narcochoc, a finales de abril, en el Musée International des Arts Modestes.
Queremos agradecer de parte del interdisciplinario La Línea, a todas las personas que han trabajado con nosotras y que siguen apoyando incondicionalmente este proyecto a favor de las nuevas voces femeninas de la literatura mexicana.
Desde esta esquina y frente al pacífico, un saludo enorme.
Amaranta
*algunos textos de sus ediciones 1 y 2.
El 21 de abril se presentará la revista Los Flamencos No Comen en su edición número 5, donde aparecen los textos* del interdisciplinario La Línea .
Los Flamencos No Comen es una revista especializada en arte contemporáneo, política, filosofía y literatura que se realiza, al igual que La Línea, de manera independiente en Francia.
Saldrá en versión bilingüe francés-español. Se presentará en el marco de la exposición Dessin ? de arte contemporáneo en la ciudad de Montpellier.
Esta misma revista se presentará también en la ciudad de Séte dentro del marco de la exposición internacional Narcochic-Narcochoc, a finales de abril, en el Musée International des Arts Modestes.
Queremos agradecer de parte del interdisciplinario La Línea, a todas las personas que han trabajado con nosotras y que siguen apoyando incondicionalmente este proyecto a favor de las nuevas voces femeninas de la literatura mexicana.
Desde esta esquina y frente al pacífico, un saludo enorme.
Amaranta
*algunos textos de sus ediciones 1 y 2.
26.3.04
24.3.04
16.3.04
15.3.04
Caltranzit show at Herbert Marcuse Gallery:
VEHÍCULO / VÍNCULO
El Taxi de Babel o la destrucción de las fronteras del lenguaje
“No importa cuan elocuentemente pueda ladrar un perro, no puede decirnos que sus padres eran pobres pero honestos”
Bertrand Rusell
¿Cuál es el “móvil” del asunto en este momento? Definitivamente un Chevy Malibú ’75. Color Rojo. Confortable. A punto de caerse en pedazos.
A través de este vehículo, que ha cruzado varias veces la frontera entre México y Estados Unidos de las maneras más disímbolas posibles, se ha creado el vínculo para romper de manera frontal y directa las varias fronteras que nos delimitan como integrantes de una sociedad, como personas originarias de culturas ajenas, como individuos, como nacionales de dos países vecinos situados en una geografía peculiar: la estrecha realidad entre el primer y el tercer mundo.
Esto suena escandaloso. Suena a demasiado. Lo cierto es que de diversas maneras, a través de varias intervenciones en las ciudades de Tijuana y San Diego, se ha llevado a cabo desde hace un par de meses, un proyecto que conjunta las artes visuales, el performance y la literatura en una fórmula poco común: Un coche. Un carro. Un auto. El móvil. El transporte. El vehículo. El traslado. El transgredir. El trasladar. El traducir. Tra(n)sladar.
Un servicio de taxi colectivo gratuito, un taxi cupido, un taxi distribuidor de poemales, un taxitraficante de libros, un taxi bilingüe, y un taxi cineumático bien se podrían contar como seis de las siete vidas de este vehículo, que a manera de gato, ágilmente se transforma y permuta. Se metamorforsea. Se integra (pudiéndose ver de manera bastante superficial desde ciertas perspectivas) a una problemática actual: La zona fronteriza.
El Taxi de Babel
Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió YHWH para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo YHWH: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió YHWH el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
Génesis (11, 1-32)
Hacer línea durante 45 minutos afuera de la galería del Museo de Arte Contemporáneo en San Diego, para subirse a un taxi bilingüe (sin saber ni por asomo el primer factor sorpresa: las virtudes fonéticas internas correspondidas en el diálogo como mera exposición de dos idiomas distintos) podría resultar la caricatura absoluta de “el hacer línea” en la garita de San Ysidro o de Otay un sábado o un domingo al mediodía. Sin embargo, no por ello dejó de ser también incómodo, con todo el tedio que supone estar de pie durante un periodo de más de diez minutos esperando en cualquier lugar, cuando esperar generalmente significa una pérdida de tiempo inconcebible en cualquier contexto. Claro, esperar para cruzar cualquier frontera en cualquier parte del mundo es un acto que supone variantes. La de nosotros muchas veces no supone, la de nosotros significa en uno de sus múltiples contextos: Muerte. Pero eso, eso es un tema aparte.
El traslado de la gente –que por voluntad propia esperó para formar parte de este performance– en un carro donde en su interior el chofer como el copiloto hacen un diálogo en dos idiomas, profundo o superficial, whatever, en un carro vestido con la bata más kitscht de El Kitsch, iluminado por los focos de los autos en las calles, los rostros y expresiones de extrañeza tanto de transeúntes como de pasajeros, era la imagen precisa para la descripción visual de un paroxismo de resignificados. Todos alineados por medio del vehículo/vínculo que es también una de las formas de este diálogo activo. ¿Qué reflexión se puede obtener en una situación en la cual se es parte de una situación incongruente, para algunos simplemente ridícula o vagamente divertida? Peor aún, sin tener la mínima idea de hacia dónde los llevan. Solicitar un boleto en un pequeño stand afuera de la galería significaba más que pedir un vaso con limonada desabrida por un dólar, por ejemplo. Los taxistas –en su mayoría mexicanos– que al pasar por la zona se llevaron los volantes anunciando el evento, volante que tenía el auto como referencia visual, se preguntaban no precisamente en su idioma natal: —What the hell is this? Algunos por supuesto, seguramente temieron una probable competencia del llamativo taxi rojo frente a sus taxis por los cuales tantos impuestos han tenido que pagar. Pero eso nadie se lo imaginó.
Convocar al público que acude a ver una exposición de arte contemporáneo, a través de un altavoz, por personas vestidas con un chillante atuendo anaranjado, por supuesto, no era una manera refinada, mucho menos sutil, para tratar con personas probablemente ubicadas en las posturas clásicas de un consumidor de arte, de un artista contemporáneo de modales precisos, admitidos dentro del argot corporal que un sitio como un museo permite. Las transgresiones en su mayoría no están relacionadas con buenas costumbres, ni condicionamientos tradicionales y caducos (aunque ya sea caduco mencionar lo caduco). Es aquí donde empiezan las preguntas. ¿Qué puede significar ver a dos personas dialogando en dos lenguas distintas para finalmente concretar una conversación? ¿Qué papel nos toca frente a un receptor y un emisor que logran entenderse a pesar de estar utilizando símbolos sonoros, –palabras- aparentemente inconexos? ¿Qué es el lenguaje? ¿Qué es el habla? La lengua, se sabe, es un sistema de conducta gobernado por reglas.
-What is the border?
- …la frontera son muchas cosas amigo…
-Where does it begin?
- …para muchos empieza en la mente, amigo, después viene la lengua, la piel…y así nos la llevamos…
Café Noir
Esta construcción fue seleccionada por tener los requisitos necesarios –estéticos y arquitectónicos– para el discurso escenográfico de este performance. Además de estar relativamente cerca de la galería. Diez minutos en el taxi de babel eran suficientes para hacer una introducción breve de lo que vendría después. Estoy segura que Nabucodonosor II vendría feliz, tranquilo y contento a tomarse un buen café mientras el rumor de varias personas leyendo en voz alta, lo trasladarían a los tiempos remotos de su reinado.
El murmullo incongruente de las escaleras
Tanto la gramática como el vocabulario de cualquier lengua representan convenciones arbitrarias por las que los hablantes acuerdan regirse. Las lenguas no varían infinitamente; parece haber limitaciones en forma de posibles reglas lingüísticas que reflejan la naturaleza de la cognición humana (Chomsky,1981).
El sonido a través de las palabras, revela las pulsiones y emisiones de los seres humanos. Cuando el que habla así como el que oye comparten los mismos sistemas de reglas, la transmisión del lenguaje puede no sólo ser creativa sino certera. Con significados claros y precisos. El lenguaje nos permite también hablar sobre lo que no está presente. La escritura es la lengua muerta. La lectura es la reanimación de esta escritura. La lectura es la reencarnación de la voz que en forma de escritura yace sobre el papel.
Las personas estratégicamente situadas en las escaleras hacia la segunda planta del café, eran los médiums entre California y Mesopotamia. El murmullo incongruente fueron los símbolos sonoros inundando la atmósfera. Sí, mística y ajena. Totalmente fuera de control para las percepciones comunes y corrientes.
La Cena
Describir cada una de las reacciones que se pudieron registrar de esta interacción con el público asistente van desde la incomodidad hasta la completa integración. Desde el pasmo hasta la hilaridad nerviosa. En su mayoría fue una experiencia gratificante para las dos partes. Hubo un promedio de 35 personas con las que se logró el objetivo principal: destruír la frontera mental para compartir a través de una situación donde el lenguaje no importa. Sólo trasciende hasta el momento en que se sitúa al lenguaje como algo ajeno. Externo. Situando a la gente en una circunstancia totalmente contraria a su cotidiano.
Voy a transcribir algunos de los comentarios que se registraron durante el trayecto de regreso a la galería, una vez después de haber salido del Café Noir:
I have never, ever, been so desperate to know at least some spanish...
I didn’t understand a word, but for sure that fruity girl was saying something really sensual...
I think I pronounced that ok.
Share...this is the point...share...
Un menú que ofrecía Poemales, Fruta o lectura del Tarot podría ser muy alto en calorías por ello se acompañaron los platillos con delicioso elíxir de la vida, servido por la guía-hostess en un acto delicadamente pantomimo. La interacción en esta mesa-cama con los participantes realmente fue el momento crucial donde algunas de las teorías escritas sobre psicolingüística, las teorías sobre los fenómenos fronterizos, las teorías entre las relaciones humanas se convirtieron en praxis. La poesía tuvo bastante que ver con ello. La escritura. La palabra. La voz. Cuando un público receptor participa en una acción de este tipo, con el temor que puede implicar lo desconocido (un lenguaje ajeno: el desnudarse en voz alta por ejemplo) o con el no-temor mínimo que implica participar en una interacción creativa, (puesto que la violencia aplicada psicológicamente cuando alguna persona no habla un idioma en particular, nunca es tomada en cuenta) puede situarnos en una complejidad más grave que el mismo sistema del lenguaje. Dejemos de ser turistas.
¿Cómo se comunica una persona con otra? Sonidos, palabras, estructura gramatical e interpretación podrían ser los ladrillos de esta otra pared que también podría llamarse frontera.
VEHÍCULO / VÍNCULO
El Taxi de Babel o la destrucción de las fronteras del lenguaje
“No importa cuan elocuentemente pueda ladrar un perro, no puede decirnos que sus padres eran pobres pero honestos”
Bertrand Rusell
¿Cuál es el “móvil” del asunto en este momento? Definitivamente un Chevy Malibú ’75. Color Rojo. Confortable. A punto de caerse en pedazos.
A través de este vehículo, que ha cruzado varias veces la frontera entre México y Estados Unidos de las maneras más disímbolas posibles, se ha creado el vínculo para romper de manera frontal y directa las varias fronteras que nos delimitan como integrantes de una sociedad, como personas originarias de culturas ajenas, como individuos, como nacionales de dos países vecinos situados en una geografía peculiar: la estrecha realidad entre el primer y el tercer mundo.
Esto suena escandaloso. Suena a demasiado. Lo cierto es que de diversas maneras, a través de varias intervenciones en las ciudades de Tijuana y San Diego, se ha llevado a cabo desde hace un par de meses, un proyecto que conjunta las artes visuales, el performance y la literatura en una fórmula poco común: Un coche. Un carro. Un auto. El móvil. El transporte. El vehículo. El traslado. El transgredir. El trasladar. El traducir. Tra(n)sladar.
Un servicio de taxi colectivo gratuito, un taxi cupido, un taxi distribuidor de poemales, un taxitraficante de libros, un taxi bilingüe, y un taxi cineumático bien se podrían contar como seis de las siete vidas de este vehículo, que a manera de gato, ágilmente se transforma y permuta. Se metamorforsea. Se integra (pudiéndose ver de manera bastante superficial desde ciertas perspectivas) a una problemática actual: La zona fronteriza.
El Taxi de Babel
Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió YHWH para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo YHWH: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió YHWH el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
Génesis (11, 1-32)
Hacer línea durante 45 minutos afuera de la galería del Museo de Arte Contemporáneo en San Diego, para subirse a un taxi bilingüe (sin saber ni por asomo el primer factor sorpresa: las virtudes fonéticas internas correspondidas en el diálogo como mera exposición de dos idiomas distintos) podría resultar la caricatura absoluta de “el hacer línea” en la garita de San Ysidro o de Otay un sábado o un domingo al mediodía. Sin embargo, no por ello dejó de ser también incómodo, con todo el tedio que supone estar de pie durante un periodo de más de diez minutos esperando en cualquier lugar, cuando esperar generalmente significa una pérdida de tiempo inconcebible en cualquier contexto. Claro, esperar para cruzar cualquier frontera en cualquier parte del mundo es un acto que supone variantes. La de nosotros muchas veces no supone, la de nosotros significa en uno de sus múltiples contextos: Muerte. Pero eso, eso es un tema aparte.
El traslado de la gente –que por voluntad propia esperó para formar parte de este performance– en un carro donde en su interior el chofer como el copiloto hacen un diálogo en dos idiomas, profundo o superficial, whatever, en un carro vestido con la bata más kitscht de El Kitsch, iluminado por los focos de los autos en las calles, los rostros y expresiones de extrañeza tanto de transeúntes como de pasajeros, era la imagen precisa para la descripción visual de un paroxismo de resignificados. Todos alineados por medio del vehículo/vínculo que es también una de las formas de este diálogo activo. ¿Qué reflexión se puede obtener en una situación en la cual se es parte de una situación incongruente, para algunos simplemente ridícula o vagamente divertida? Peor aún, sin tener la mínima idea de hacia dónde los llevan. Solicitar un boleto en un pequeño stand afuera de la galería significaba más que pedir un vaso con limonada desabrida por un dólar, por ejemplo. Los taxistas –en su mayoría mexicanos– que al pasar por la zona se llevaron los volantes anunciando el evento, volante que tenía el auto como referencia visual, se preguntaban no precisamente en su idioma natal: —What the hell is this? Algunos por supuesto, seguramente temieron una probable competencia del llamativo taxi rojo frente a sus taxis por los cuales tantos impuestos han tenido que pagar. Pero eso nadie se lo imaginó.
Convocar al público que acude a ver una exposición de arte contemporáneo, a través de un altavoz, por personas vestidas con un chillante atuendo anaranjado, por supuesto, no era una manera refinada, mucho menos sutil, para tratar con personas probablemente ubicadas en las posturas clásicas de un consumidor de arte, de un artista contemporáneo de modales precisos, admitidos dentro del argot corporal que un sitio como un museo permite. Las transgresiones en su mayoría no están relacionadas con buenas costumbres, ni condicionamientos tradicionales y caducos (aunque ya sea caduco mencionar lo caduco). Es aquí donde empiezan las preguntas. ¿Qué puede significar ver a dos personas dialogando en dos lenguas distintas para finalmente concretar una conversación? ¿Qué papel nos toca frente a un receptor y un emisor que logran entenderse a pesar de estar utilizando símbolos sonoros, –palabras- aparentemente inconexos? ¿Qué es el lenguaje? ¿Qué es el habla? La lengua, se sabe, es un sistema de conducta gobernado por reglas.
-What is the border?
- …la frontera son muchas cosas amigo…
-Where does it begin?
- …para muchos empieza en la mente, amigo, después viene la lengua, la piel…y así nos la llevamos…
Café Noir
Esta construcción fue seleccionada por tener los requisitos necesarios –estéticos y arquitectónicos– para el discurso escenográfico de este performance. Además de estar relativamente cerca de la galería. Diez minutos en el taxi de babel eran suficientes para hacer una introducción breve de lo que vendría después. Estoy segura que Nabucodonosor II vendría feliz, tranquilo y contento a tomarse un buen café mientras el rumor de varias personas leyendo en voz alta, lo trasladarían a los tiempos remotos de su reinado.
El murmullo incongruente de las escaleras
Tanto la gramática como el vocabulario de cualquier lengua representan convenciones arbitrarias por las que los hablantes acuerdan regirse. Las lenguas no varían infinitamente; parece haber limitaciones en forma de posibles reglas lingüísticas que reflejan la naturaleza de la cognición humana (Chomsky,1981).
El sonido a través de las palabras, revela las pulsiones y emisiones de los seres humanos. Cuando el que habla así como el que oye comparten los mismos sistemas de reglas, la transmisión del lenguaje puede no sólo ser creativa sino certera. Con significados claros y precisos. El lenguaje nos permite también hablar sobre lo que no está presente. La escritura es la lengua muerta. La lectura es la reanimación de esta escritura. La lectura es la reencarnación de la voz que en forma de escritura yace sobre el papel.
Las personas estratégicamente situadas en las escaleras hacia la segunda planta del café, eran los médiums entre California y Mesopotamia. El murmullo incongruente fueron los símbolos sonoros inundando la atmósfera. Sí, mística y ajena. Totalmente fuera de control para las percepciones comunes y corrientes.
La Cena
Describir cada una de las reacciones que se pudieron registrar de esta interacción con el público asistente van desde la incomodidad hasta la completa integración. Desde el pasmo hasta la hilaridad nerviosa. En su mayoría fue una experiencia gratificante para las dos partes. Hubo un promedio de 35 personas con las que se logró el objetivo principal: destruír la frontera mental para compartir a través de una situación donde el lenguaje no importa. Sólo trasciende hasta el momento en que se sitúa al lenguaje como algo ajeno. Externo. Situando a la gente en una circunstancia totalmente contraria a su cotidiano.
Voy a transcribir algunos de los comentarios que se registraron durante el trayecto de regreso a la galería, una vez después de haber salido del Café Noir:
I have never, ever, been so desperate to know at least some spanish...
I didn’t understand a word, but for sure that fruity girl was saying something really sensual...
I think I pronounced that ok.
Share...this is the point...share...
Un menú que ofrecía Poemales, Fruta o lectura del Tarot podría ser muy alto en calorías por ello se acompañaron los platillos con delicioso elíxir de la vida, servido por la guía-hostess en un acto delicadamente pantomimo. La interacción en esta mesa-cama con los participantes realmente fue el momento crucial donde algunas de las teorías escritas sobre psicolingüística, las teorías sobre los fenómenos fronterizos, las teorías entre las relaciones humanas se convirtieron en praxis. La poesía tuvo bastante que ver con ello. La escritura. La palabra. La voz. Cuando un público receptor participa en una acción de este tipo, con el temor que puede implicar lo desconocido (un lenguaje ajeno: el desnudarse en voz alta por ejemplo) o con el no-temor mínimo que implica participar en una interacción creativa, (puesto que la violencia aplicada psicológicamente cuando alguna persona no habla un idioma en particular, nunca es tomada en cuenta) puede situarnos en una complejidad más grave que el mismo sistema del lenguaje. Dejemos de ser turistas.
¿Cómo se comunica una persona con otra? Sonidos, palabras, estructura gramatical e interpretación podrían ser los ladrillos de esta otra pared que también podría llamarse frontera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
