; )
They tell me
that you'll
lose your mind
when you
grow older.
What they
don't say is
that you
won't miss it
very much.
Malcom Cowley
(1898-1980)
2.11.06
HOY DESDE SACRAMENTO Y DESDE HACE TANTO TANTO
Un día que ande usted comprando
en los puestos de alfeñique
que venden en San Fernando,
es fácil que verifique
que hay calaveras graciosas
decoradas con primor
y a cualquiera les encantan.
Esto fácil se acredita:
aquí hay una muy bonita,
se lee en su frente "Amaranta,
paloma que murió de amor".
Juan José Araiza Arvizu
Publicado en "Calaveras de Tertulia",
noviembre 2, 1993.
Grupo Cultural Tertulia.
Guanajuato, Gto.
*
Bloguera y trovadora
su alma va en pena
y sin lana va viajando
de Cuévano a Tijuana
Como ánima del otro lado
mi misión es ser fantasma del pasado
para decirles que de Amaranta
los huesos los pondremos junto a Safo.
Octavio Valdez,
Sacramanto CA ,
nov 2. 2006
"La marea no es el mar, las horas no son el tiempo?"
~ NAUFRAGIUM - octavio valdez ~ weblog ~ e-studio & café ~
Un día que ande usted comprando
en los puestos de alfeñique
que venden en San Fernando,
es fácil que verifique
que hay calaveras graciosas
decoradas con primor
y a cualquiera les encantan.
Esto fácil se acredita:
aquí hay una muy bonita,
se lee en su frente "Amaranta,
paloma que murió de amor".
Juan José Araiza Arvizu
Publicado en "Calaveras de Tertulia",
noviembre 2, 1993.
Grupo Cultural Tertulia.
Guanajuato, Gto.
*
Bloguera y trovadora
su alma va en pena
y sin lana va viajando
de Cuévano a Tijuana
Como ánima del otro lado
mi misión es ser fantasma del pasado
para decirles que de Amaranta
los huesos los pondremos junto a Safo.
Octavio Valdez,
Sacramanto CA ,
nov 2. 2006
"La marea no es el mar, las horas no son el tiempo?"
~ NAUFRAGIUM - octavio valdez ~ weblog ~ e-studio & café ~
DE CALAVERAS CALA-VERAS CALA-VERACES
Suplemento especial del periódico
El Correo de Guanajuato

Me desborda la emoción
al transitar estos lares
pues siempre en estos lugares
hay clientes para el panteón,
este estado y la nación
me llenan de grandes gozos
porque mis diablos ganosos
gracias a transa y trinquete
siempre se dan un banquete
de políticos odiosos.
Tuve que agregar postdatas
antes de llegar aquí
pues en el Correo leí
que han aumentado las ratas
¡qué noticias tan ingratas!
pero encontraré esos monos
yo sé muy bien en qué tonos
aúlla esa canallada
y a tanta calaca hambriada
yo le voy a dar sus bonos.
Soy muy amiga del viento
sé descifrar corazones
me envuelvo en las nublazones
sé del sol y el nacimiento
domino punto y acento,
soy diestra lanzando dados
mis pasos están pensados
soy experta en el abismo,
y el Yunque y su fanatismo
a mí me hacen los mandados.
Tengo las fichas completas
de ultras y moderados
a alcaldes y diputados
les conozco sus facetas
mis armas están completas,
¡que comience este relajo!
piquen cebolla con ajo
guisen sus ancas de rana,
ésta es nomás la botana
de un mortífero agasajo.
Que afloren las emociones
que se desate la fiesta
pan de muerto no indigesta
y no habrá contemplaciones,
políticos fanfarrones
es inútil su alegato
jieden a caca de gato
y salgo de la otredad
en bien de la dignidad
del pueblo de Guanajuato.
Atentamente: La Pelona.
Y todos los lunes cada quince días entre a leer la columna "El Cuaderno del Cronista" de Eliazar Velázquez, en editoriales del mismo periódico.
Suplemento especial del periódico
El Correo de Guanajuato

Me desborda la emoción
al transitar estos lares
pues siempre en estos lugares
hay clientes para el panteón,
este estado y la nación
me llenan de grandes gozos
porque mis diablos ganosos
gracias a transa y trinquete
siempre se dan un banquete
de políticos odiosos.
Tuve que agregar postdatas
antes de llegar aquí
pues en el Correo leí
que han aumentado las ratas
¡qué noticias tan ingratas!
pero encontraré esos monos
yo sé muy bien en qué tonos
aúlla esa canallada
y a tanta calaca hambriada
yo le voy a dar sus bonos.
Soy muy amiga del viento
sé descifrar corazones
me envuelvo en las nublazones
sé del sol y el nacimiento
domino punto y acento,
soy diestra lanzando dados
mis pasos están pensados
soy experta en el abismo,
y el Yunque y su fanatismo
a mí me hacen los mandados.
Tengo las fichas completas
de ultras y moderados
a alcaldes y diputados
les conozco sus facetas
mis armas están completas,
¡que comience este relajo!
piquen cebolla con ajo
guisen sus ancas de rana,
ésta es nomás la botana
de un mortífero agasajo.
Que afloren las emociones
que se desate la fiesta
pan de muerto no indigesta
y no habrá contemplaciones,
políticos fanfarrones
es inútil su alegato
jieden a caca de gato
y salgo de la otredad
en bien de la dignidad
del pueblo de Guanajuato.
Atentamente: La Pelona.
Y todos los lunes cada quince días entre a leer la columna "El Cuaderno del Cronista" de Eliazar Velázquez, en editoriales del mismo periódico.
DE MICRORRELATO
Del suplemento El Ángel del periódico Reforma.
Domingo 29/10/06
Panorámica de la brevedad.
Relato exprés
Marcial Fernández
El microrrelato, tal vez el más nuevo de los géneros literarios -o bien "un género polisémico, susceptible de diversas lecturas genéricas", cómo apunta Lauro Zavala en Paseos por el cuento mexicano contemporáneo (Nueva Imagen, 2004)-, nace como tal a principios del siglo 20 en obras del argentino Leopoldo Lugones (1874-1938), del mexicano Carlos Díaz Dufó hijo (1888-1932), del chileno Vicente Huidobro (1893-1948) y del colombiano Luis Vidales (1904-1986), entre un largo etcétera de autores latinoamericanos que empiezan a utilizar la brevedad extrema para escribir segmentos importantes de su obra narrativa.
Así, a partir de la década de los 50, aparecen tres libros fundamentales para comprender, mediante el ejemplo, el microrrelato: Cuentos breves y extraordinarios (1953), de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (compiladores); La oveja negra y demás fábulas (1969), de Augusto Monterroso (autor), y El libro de la imaginación (1976), de Edmundo Valadés (antólogo), quien, además, en El cuento, revista de imaginación, promueve, desde 1968 hasta su muerte en 1994, no sólo el Concurso del Cuento Brevísimo, cuyo requisito de participación es "un texto que no exceda el tamaño de una cuartilla por una sola cara y a doble espacio de la máquina de escribir", sino también como creador de microrrelatos y divulgador de microrrelatistas de todas partes del mundo.
De esta manera, los primeros cultores mexicanos y que colocan a México a la vanguardia en lo que se refiere a dicho género son -además de Díaz Dufó hijo, Monterroso (que si bien nace en Honduras y se nacionaliza guatemalteco, es en México, lugar de su residencia desde 1944 hasta su muerte en 2002, en donde escribe la mayor parte de su obra) y Valadés-: Mariano Silva y Aceves (1886-1937), Genaro Estrada (1887-1937), Alfonso Reyes (1889-1959), Julio Torri (1889-1970), Francisco Monterde (1894-1985), Mariana Frenk-Westheim (1898-2004), Salvador Novo (1904-1974), Juan José Arreola (1918-2001), Guadalupe Dueñas (1920-2002) y Salvador Elizondo (1932-2006). Asimismo, hay que agregar los nombres del francés-español Max Aub (1903-1972) y del catalán Pedro F. Miret (1932-1988), exiliados en México a razón de la Guerra Civil Española.
Y si bien, con la obra de estos escritores, México marca la pauta a seguir durante el siglo 20 en cuanto a la creación de microrrelatos, es el ya citado Lauro Zavala, académico de la UAM-Xochimilco y autoridad en cuanto al estudio de la narrativa contemporánea, quien en 1998 coordina el Primer Congreso Internacional de Minificción, que tiene su sede en la Ciudad de México y en el que se reúnen investigadores de gran parte de la geografía de la lengua española, y con el cual se da inicio a diferentes coloquios cada vez más concurridos y especializados en el fenómeno de la brevedad: el segundo se lleva a cabo en 2002, en Salamanca, España; el tercero, en 2004, en la Universidad de Playa Ancha, Chile; el cuarto, a finales de junio de este año en Buenos Aires, que, pensado como un encuentro nacional, con la participación de ponentes llegados desde Jujuy hasta de la Patagonia, acaba por convertirse en internacional, con académicos, editores y microrrelatistas de otros cinco países, Colombia, Chile, España, México y Venezuela. Y para noviembre habrá otro coloquio, también de carácter internacional, en Suiza.
En dichos congresos, pues, ¿quiénes son los microrrelatistas mexicanos que suelen estar en el centro de las discusiones?
A los ya mencionados se suman René Avilés Fabila, Óscar de la Borbolla, José de la Colina, que aunque nace en Santander, España, vive en México desde 1940 y está por publicar Portarrelatos, libro en el que compila casi todas sus microficciones; Beatriz Espejo, maestra de varias generaciones de creadores de brevedades; Guillermo Farber, uno de la grandes autores surgidos de la revista El Cuento; Felipe Garrido y Rogelio Guedea, quienes publican un microrrelato cada semana y cada 15 días, respectivamente, en La Jornada Semanal; Mónica Lavín; Agustín Monsreal, -en su más reciente publicación, Los hermanos menores de los pigmeos (Ficticia Editorial, 2004), recoge casi toda su narrativa brevísima; José Emilio Pacheco, Raúl Renán, Joaquina Rodríguez Plaza, española que se exilia en México, en donde da cátedra en la UAM-Azcapotzalco, y Guillermo Samperio.
Sin embargo, aquí no acaban los autores nacionales que han escrito al menos un libro de "cuentos brevísimos" o que, en distintas publicaciones, han contribuido a que al microrrelato se le considere un género literario independiente, es decir, con características, técnicas y cánones precisos, a pesar de -o gracias a- su polisemia. Entre los nacidos en la década de los 50 destacan Marco Antonio Campos, Héctor Carreto, Adolfo Castañón, Leo Mendoza y Juan Manuel Valero; entre la generación de los 60, Luis Humberto Crosthwaite, Sergio García Díaz -su microrrelatario La pasión por las moscas (Fontamara, 2006) se encuentra en las mesas de novedades-, Luis Felipe Hernández, Jorge F. Hernández, Carlos Martín Briceño, Luis Bernardo Pérez y Cristina Rivera-Garza; entre la generación de los 70, Amaranta Caballero, Víctor Cabrera, su libro Episodios célebres (Instituto Mexiquense de la Cultura, 2006) también se encuentra en las mesas de novedades; Alberto Chimal, Marcos Leija, Fernando Sánchez Clelo, Will Rodríguez, Socorro Venegas, recientemente antologada en Argentina en el libro Nosotras, vosotras y ellas, de Raúl Brasca (antólogo); y Heriberto Yépez.
Y entre la de los 80, Juan Maya, aunque inédito, es becario de reciente nombramiento de la Fundación para las Letras Mexicanas; Édgar Omar Avilés, el más reconocido de su generación y que está por publicar La noche es luz de un sol negro, y Praxedis Gilberto Razo, quien forma parte del consejo editorial de la revista La risa de la hiena.
Existen, no obstante, muchos otros escritores mexicanos de renombre que se han acercado creativamente al microrrelato, enriqueciéndolo: Andrés Acosta, Rosa Beltrán, Agustín Cadena, Mauricio Carrera, Martha Cerda, Ana Clavel, Ana García Bergua, Javier García-Galiano, Margo Glantz, Andrés Henestrosa, Ethel Krauze, Hernán Lara Zavala, Roberto López Moreno, Jaime Moreno Villarreal, Luis Arturo Ramos y Raymundo Ramos, por sólo mencionar a los más conocidos.
Pero, a contracorriente de lo que sucede en otros géneros literarios, en el siglo 21 no son los grandes nombres los que suelen abordar de manera cotidiana este tipo de creación, sino escritores -las más de las veces anónimos, pues enmascaran sus nombres con pseudónimos diversos- que forman comunidades en Internet para compartir y discutir sus microrrelatos.
El caso, por ejemplo, que se da en www.ficticia.com es significativo, porque más allá de su creación como un portal especializado en cuento iberoamericano en general, mexicano en particular, los usuarios de la página solicitaron a los hacedores de la misma un espacio dedicado única y exclusivamente para escribir, leer y comentar en línea y en tiempo real minificciones, o lo que es uno de sus derivados: el microrrelato.
Así, a partir de aquella petición surge la Marina, un sitio virtual dentro de Ficticia en donde un médico (Alfonso Pedraza), un biólogo (Rubén Pesquera Roa), una secretaria (Eréndida Herrera) y un impresor (Ricardo Robles) han logrado coordinar por más de cinco años, mes a mes de manera ininterrumpida, un taller-concurso diario de microrrelato en el que participan 20 talleristas-maestros, un número indeterminado de talleristas-alumnos y un reconocido escritor, académico o editor invitado que, además de sugerir el tema mensual del certamen, al final del mismo funge de jurado de una selección de microrrelatos realizada por los talleristas. Y si es cierto que en la Marina participan personas de cuanto país donde se habla el español, el proyecto en sí es mexicano y está dando frutos interesantes, el más reciente, la publicación de Piedras de luna (El viejo pozo/ Universidad Autónoma de Chiapas, 2005), de Amèlie Olaiz.
Por último, el más reciente libro sobre el tema es El cuento jíbaro, antología del microrrelato mexicano (Ficticia Editorial, 2006), de Javier Perucho, en el que se antologa obra de 56 autores acompañadas con un importante estudio que trata de explicar y definir los alcances y delimitaciones del que se supone es el más exquisito, sutil y preciso de los géneros literarios.
Narrador y ensayista
El arte de lo mínimo
Como muestra del trabajo de escritores jóvenes que hacen crecer el interés por la minificción, presentamos una selección de pequeñas grandes historias.
Preferencia de la sirénida
Despertó en la playa, complacida por la ausencia de su cola: dos largas y bronceadas piernas la sustituían. Aún desnuda, corrió hacia el puerto para encontrar al marinero amado. Durante la búsqueda entró a la taberna y los hombres, incrédulos, se lanzaron sobre ella para manosearla. Un joven de brazos fuertes, enamorado a primera vista, repartió golpes entre sus adversarios y se la llevó al hostal. Meciéndose en la hamaca, ella le preguntó acerca de ese marinero por el que tanto rogó a Poseidón que la dotara de piernas. El joven, mostrándole su cuchillo, confesó que aquél había muerto la noche anterior, que él mismo lo había matado en defensa del honor de su hermana más pequeña. "Quédate conmigo -suplicó-, también soy hombre de mar: si quieres, mañana te compro unas aletas y un esnórquel para que me acompañes a sacar perlas. Verás qué hermoso es el océano". Entonces ella soltó una salada gota de resignación, encendió su primer cigarro y se dirigió a la taberna.
Will Rodríguez
Los muertos
Desde la terraza, el niño los vio caminar por la cresta de la colina, acercándose, con ojos huecos. Algunos, repletos de pústulas; otros, de costras que, como lepra, les carcomían el cuerpo.
No se asustó, aunque su respiración se hizo más rápida y un escalofrío le sacudió el espinazo. Entonces, su madre giró la cabeza lentamente y lo miró, murmurando con voz suave:
- ¿Qué pasa, hijo? ¿Los ves de nuevo?
- Sí, se acercan.
La mujer, que hasta entonces había permanecido sentada en una hamaca, se levantó y estiró el cuello para buscar sobre la colina y más allá, en el horizonte lejano.
- Yo no veo nada.
- Algunos ya están aquí.
- ¿Aquí?
- Sí, muy cerca.
- ¿Por qué yo no veo a ninguno?
- No lo sé, madre.
Pero lo sabía... Ella también estaba muerta.
Juan Maya
Al final de la vigilia
Dispuesta a iniciar el ritual que creías desterrado de tu vida, hundes ávida la mano entre las piernas. Furiosa, te detienes: tus dedos no logran suplir la labor habitual del ausente. Saltas de la cama, miras a través del vitral: en la torre más alta del castillo, como cada madrugada, aún se percibe luz. Nadie lo ha interrumpido durante la fase final de su obra. Así ha sido durante los dos últimos meses. Pero sientes que ya es demasiado y, resuelta, vas a exigirle siquiera un encuentro breve. Recorres los pasillos a oscuras, sin reparar en las ratas que te observan cuando te sitúas junto a la puerta. Introduces con desesperación la llave. Yerras. Pruebas con otra, giras hacia la derecha y empujas: dos gotas salpican tu rostro y un grito muere en tu garganta al ver que él fornica, bañado en grasa, con un complejo artificio metálico.
Carlos Martín Briceño
Teatro de vanguardia
ÚLTIMO ACTO: (En el escenario a media luz queda el PRIMER PERSONAJE arrodillado, llorando frente al cuerpo de una mujer inmóvil sobre el piso).
SEGUNDO PERSONAJE: Ella quiso engañarte conmigo, por eso la mate... hermano. No quise que nos separara (le dice con voz trémula al joven afligido mientras sostiene un revólver).
Como cada noche, la gente se para y aplaude aquella escena. Los actores, regocijados, dan las gracias al público. Se baja el telón y entre ambos arrastran el cadáver, tras bambalinas, donde reposan las actrices acribilladas durante las tres primeras funciones del día.
Marcos Leija
Ala negra
Si alguien ve a un hombre que camine maltrecho quejándose de un dolor en su omóplato izquierdo, díganle que yo tengo su ala. Que la encontré tirada en la esquina de la calle Sexta y de la Avenida Revolución. Antier. Aproximadamente a las dos de la mañana. La levanté de un charco junto a un puestito de hot dogs. Díganle que después de caer, los ángeles solamente arrastran las alas enormes sobre el asfalto pero que es de locos deshacerse de ellas. A menos que quieran dejar de ser kitchs. Estaré en El Dandy del Sur o en La Estrella este viernes, durante la noche, para mayores informes. Esta vez, no me interesa cobrar el rescate.
Amaranta Caballero
Azul profundo
Rivalizaban por ver quién aguantaba más tiempo bajo el agua de una tinaja. Crecieron soñando con ir un día a la playa y jugar a las zambullidas.
La fecha llegó. Primero como patos, luego como pelícanos y al final como delfines, contenían el aliento para escudriñar el fondo. Las limitantes de la tina se abrieron con el cosmos marino y el afán de competencia se trocó en uno de descubrimiento.
Navegan allende el mar, como patos, pelícanos o delfines, buscando bajo las olas lo negado en sus infancias.
José Luis Sandín
La ley
Dios se disponía a fulminar a ese hombre que estaba por dispararle al tigre que estaba por saltar sobre el águila que estaba por clavar sus garras en la comadreja que estaba por desgarrar a la serpiente que estaba por engullir a la rata que estaba por desentrañar a la salamandra que estaba por apresar a la tarántula que estaba por envenenar al escarabajo que estaba por atenazar al gusano que estaba por morder la hoja.
Dios se disponía a fulminar a ese hombre pero, lleno de pánico, volteó hacia atrás.
Édgar Omar Avilés
Compulsivo
Encendió un cigarro. Al consumirlo, se fumó un dedo, luego otro, después la mano y, sin poder contenerse, siguió con el resto de su cuerpo. Con el último aliento trató de tomar otro cigarro, pero sus cenizas se desmoronaron antes de alcanzarlo.
Ricardo Robles
Más allá del deber
La policía, por error, capturó al asesino antes del crimen. La víctima, puntillosa con las cosas de su oficio, se suicidó.
Nelly Vidal
En definitiva
La hormiga, con todo el coraje del mundo, me pisó para siempre.
Praxedis Gilberto Razo
Del suplemento El Ángel del periódico Reforma.
Domingo 29/10/06
Panorámica de la brevedad.
Relato exprés
Marcial Fernández
El microrrelato, tal vez el más nuevo de los géneros literarios -o bien "un género polisémico, susceptible de diversas lecturas genéricas", cómo apunta Lauro Zavala en Paseos por el cuento mexicano contemporáneo (Nueva Imagen, 2004)-, nace como tal a principios del siglo 20 en obras del argentino Leopoldo Lugones (1874-1938), del mexicano Carlos Díaz Dufó hijo (1888-1932), del chileno Vicente Huidobro (1893-1948) y del colombiano Luis Vidales (1904-1986), entre un largo etcétera de autores latinoamericanos que empiezan a utilizar la brevedad extrema para escribir segmentos importantes de su obra narrativa.
Así, a partir de la década de los 50, aparecen tres libros fundamentales para comprender, mediante el ejemplo, el microrrelato: Cuentos breves y extraordinarios (1953), de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (compiladores); La oveja negra y demás fábulas (1969), de Augusto Monterroso (autor), y El libro de la imaginación (1976), de Edmundo Valadés (antólogo), quien, además, en El cuento, revista de imaginación, promueve, desde 1968 hasta su muerte en 1994, no sólo el Concurso del Cuento Brevísimo, cuyo requisito de participación es "un texto que no exceda el tamaño de una cuartilla por una sola cara y a doble espacio de la máquina de escribir", sino también como creador de microrrelatos y divulgador de microrrelatistas de todas partes del mundo.
De esta manera, los primeros cultores mexicanos y que colocan a México a la vanguardia en lo que se refiere a dicho género son -además de Díaz Dufó hijo, Monterroso (que si bien nace en Honduras y se nacionaliza guatemalteco, es en México, lugar de su residencia desde 1944 hasta su muerte en 2002, en donde escribe la mayor parte de su obra) y Valadés-: Mariano Silva y Aceves (1886-1937), Genaro Estrada (1887-1937), Alfonso Reyes (1889-1959), Julio Torri (1889-1970), Francisco Monterde (1894-1985), Mariana Frenk-Westheim (1898-2004), Salvador Novo (1904-1974), Juan José Arreola (1918-2001), Guadalupe Dueñas (1920-2002) y Salvador Elizondo (1932-2006). Asimismo, hay que agregar los nombres del francés-español Max Aub (1903-1972) y del catalán Pedro F. Miret (1932-1988), exiliados en México a razón de la Guerra Civil Española.
Y si bien, con la obra de estos escritores, México marca la pauta a seguir durante el siglo 20 en cuanto a la creación de microrrelatos, es el ya citado Lauro Zavala, académico de la UAM-Xochimilco y autoridad en cuanto al estudio de la narrativa contemporánea, quien en 1998 coordina el Primer Congreso Internacional de Minificción, que tiene su sede en la Ciudad de México y en el que se reúnen investigadores de gran parte de la geografía de la lengua española, y con el cual se da inicio a diferentes coloquios cada vez más concurridos y especializados en el fenómeno de la brevedad: el segundo se lleva a cabo en 2002, en Salamanca, España; el tercero, en 2004, en la Universidad de Playa Ancha, Chile; el cuarto, a finales de junio de este año en Buenos Aires, que, pensado como un encuentro nacional, con la participación de ponentes llegados desde Jujuy hasta de la Patagonia, acaba por convertirse en internacional, con académicos, editores y microrrelatistas de otros cinco países, Colombia, Chile, España, México y Venezuela. Y para noviembre habrá otro coloquio, también de carácter internacional, en Suiza.
En dichos congresos, pues, ¿quiénes son los microrrelatistas mexicanos que suelen estar en el centro de las discusiones?
A los ya mencionados se suman René Avilés Fabila, Óscar de la Borbolla, José de la Colina, que aunque nace en Santander, España, vive en México desde 1940 y está por publicar Portarrelatos, libro en el que compila casi todas sus microficciones; Beatriz Espejo, maestra de varias generaciones de creadores de brevedades; Guillermo Farber, uno de la grandes autores surgidos de la revista El Cuento; Felipe Garrido y Rogelio Guedea, quienes publican un microrrelato cada semana y cada 15 días, respectivamente, en La Jornada Semanal; Mónica Lavín; Agustín Monsreal, -en su más reciente publicación, Los hermanos menores de los pigmeos (Ficticia Editorial, 2004), recoge casi toda su narrativa brevísima; José Emilio Pacheco, Raúl Renán, Joaquina Rodríguez Plaza, española que se exilia en México, en donde da cátedra en la UAM-Azcapotzalco, y Guillermo Samperio.
Sin embargo, aquí no acaban los autores nacionales que han escrito al menos un libro de "cuentos brevísimos" o que, en distintas publicaciones, han contribuido a que al microrrelato se le considere un género literario independiente, es decir, con características, técnicas y cánones precisos, a pesar de -o gracias a- su polisemia. Entre los nacidos en la década de los 50 destacan Marco Antonio Campos, Héctor Carreto, Adolfo Castañón, Leo Mendoza y Juan Manuel Valero; entre la generación de los 60, Luis Humberto Crosthwaite, Sergio García Díaz -su microrrelatario La pasión por las moscas (Fontamara, 2006) se encuentra en las mesas de novedades-, Luis Felipe Hernández, Jorge F. Hernández, Carlos Martín Briceño, Luis Bernardo Pérez y Cristina Rivera-Garza; entre la generación de los 70, Amaranta Caballero, Víctor Cabrera, su libro Episodios célebres (Instituto Mexiquense de la Cultura, 2006) también se encuentra en las mesas de novedades; Alberto Chimal, Marcos Leija, Fernando Sánchez Clelo, Will Rodríguez, Socorro Venegas, recientemente antologada en Argentina en el libro Nosotras, vosotras y ellas, de Raúl Brasca (antólogo); y Heriberto Yépez.
Y entre la de los 80, Juan Maya, aunque inédito, es becario de reciente nombramiento de la Fundación para las Letras Mexicanas; Édgar Omar Avilés, el más reconocido de su generación y que está por publicar La noche es luz de un sol negro, y Praxedis Gilberto Razo, quien forma parte del consejo editorial de la revista La risa de la hiena.
Existen, no obstante, muchos otros escritores mexicanos de renombre que se han acercado creativamente al microrrelato, enriqueciéndolo: Andrés Acosta, Rosa Beltrán, Agustín Cadena, Mauricio Carrera, Martha Cerda, Ana Clavel, Ana García Bergua, Javier García-Galiano, Margo Glantz, Andrés Henestrosa, Ethel Krauze, Hernán Lara Zavala, Roberto López Moreno, Jaime Moreno Villarreal, Luis Arturo Ramos y Raymundo Ramos, por sólo mencionar a los más conocidos.
Pero, a contracorriente de lo que sucede en otros géneros literarios, en el siglo 21 no son los grandes nombres los que suelen abordar de manera cotidiana este tipo de creación, sino escritores -las más de las veces anónimos, pues enmascaran sus nombres con pseudónimos diversos- que forman comunidades en Internet para compartir y discutir sus microrrelatos.
El caso, por ejemplo, que se da en www.ficticia.com es significativo, porque más allá de su creación como un portal especializado en cuento iberoamericano en general, mexicano en particular, los usuarios de la página solicitaron a los hacedores de la misma un espacio dedicado única y exclusivamente para escribir, leer y comentar en línea y en tiempo real minificciones, o lo que es uno de sus derivados: el microrrelato.
Así, a partir de aquella petición surge la Marina, un sitio virtual dentro de Ficticia en donde un médico (Alfonso Pedraza), un biólogo (Rubén Pesquera Roa), una secretaria (Eréndida Herrera) y un impresor (Ricardo Robles) han logrado coordinar por más de cinco años, mes a mes de manera ininterrumpida, un taller-concurso diario de microrrelato en el que participan 20 talleristas-maestros, un número indeterminado de talleristas-alumnos y un reconocido escritor, académico o editor invitado que, además de sugerir el tema mensual del certamen, al final del mismo funge de jurado de una selección de microrrelatos realizada por los talleristas. Y si es cierto que en la Marina participan personas de cuanto país donde se habla el español, el proyecto en sí es mexicano y está dando frutos interesantes, el más reciente, la publicación de Piedras de luna (El viejo pozo/ Universidad Autónoma de Chiapas, 2005), de Amèlie Olaiz.
Por último, el más reciente libro sobre el tema es El cuento jíbaro, antología del microrrelato mexicano (Ficticia Editorial, 2006), de Javier Perucho, en el que se antologa obra de 56 autores acompañadas con un importante estudio que trata de explicar y definir los alcances y delimitaciones del que se supone es el más exquisito, sutil y preciso de los géneros literarios.
Narrador y ensayista
El arte de lo mínimo
Como muestra del trabajo de escritores jóvenes que hacen crecer el interés por la minificción, presentamos una selección de pequeñas grandes historias.
Preferencia de la sirénida
Despertó en la playa, complacida por la ausencia de su cola: dos largas y bronceadas piernas la sustituían. Aún desnuda, corrió hacia el puerto para encontrar al marinero amado. Durante la búsqueda entró a la taberna y los hombres, incrédulos, se lanzaron sobre ella para manosearla. Un joven de brazos fuertes, enamorado a primera vista, repartió golpes entre sus adversarios y se la llevó al hostal. Meciéndose en la hamaca, ella le preguntó acerca de ese marinero por el que tanto rogó a Poseidón que la dotara de piernas. El joven, mostrándole su cuchillo, confesó que aquél había muerto la noche anterior, que él mismo lo había matado en defensa del honor de su hermana más pequeña. "Quédate conmigo -suplicó-, también soy hombre de mar: si quieres, mañana te compro unas aletas y un esnórquel para que me acompañes a sacar perlas. Verás qué hermoso es el océano". Entonces ella soltó una salada gota de resignación, encendió su primer cigarro y se dirigió a la taberna.
Will Rodríguez
Los muertos
Desde la terraza, el niño los vio caminar por la cresta de la colina, acercándose, con ojos huecos. Algunos, repletos de pústulas; otros, de costras que, como lepra, les carcomían el cuerpo.
No se asustó, aunque su respiración se hizo más rápida y un escalofrío le sacudió el espinazo. Entonces, su madre giró la cabeza lentamente y lo miró, murmurando con voz suave:
- ¿Qué pasa, hijo? ¿Los ves de nuevo?
- Sí, se acercan.
La mujer, que hasta entonces había permanecido sentada en una hamaca, se levantó y estiró el cuello para buscar sobre la colina y más allá, en el horizonte lejano.
- Yo no veo nada.
- Algunos ya están aquí.
- ¿Aquí?
- Sí, muy cerca.
- ¿Por qué yo no veo a ninguno?
- No lo sé, madre.
Pero lo sabía... Ella también estaba muerta.
Juan Maya
Al final de la vigilia
Dispuesta a iniciar el ritual que creías desterrado de tu vida, hundes ávida la mano entre las piernas. Furiosa, te detienes: tus dedos no logran suplir la labor habitual del ausente. Saltas de la cama, miras a través del vitral: en la torre más alta del castillo, como cada madrugada, aún se percibe luz. Nadie lo ha interrumpido durante la fase final de su obra. Así ha sido durante los dos últimos meses. Pero sientes que ya es demasiado y, resuelta, vas a exigirle siquiera un encuentro breve. Recorres los pasillos a oscuras, sin reparar en las ratas que te observan cuando te sitúas junto a la puerta. Introduces con desesperación la llave. Yerras. Pruebas con otra, giras hacia la derecha y empujas: dos gotas salpican tu rostro y un grito muere en tu garganta al ver que él fornica, bañado en grasa, con un complejo artificio metálico.
Carlos Martín Briceño
Teatro de vanguardia
ÚLTIMO ACTO: (En el escenario a media luz queda el PRIMER PERSONAJE arrodillado, llorando frente al cuerpo de una mujer inmóvil sobre el piso).
SEGUNDO PERSONAJE: Ella quiso engañarte conmigo, por eso la mate... hermano. No quise que nos separara (le dice con voz trémula al joven afligido mientras sostiene un revólver).
Como cada noche, la gente se para y aplaude aquella escena. Los actores, regocijados, dan las gracias al público. Se baja el telón y entre ambos arrastran el cadáver, tras bambalinas, donde reposan las actrices acribilladas durante las tres primeras funciones del día.
Marcos Leija
Ala negra
Si alguien ve a un hombre que camine maltrecho quejándose de un dolor en su omóplato izquierdo, díganle que yo tengo su ala. Que la encontré tirada en la esquina de la calle Sexta y de la Avenida Revolución. Antier. Aproximadamente a las dos de la mañana. La levanté de un charco junto a un puestito de hot dogs. Díganle que después de caer, los ángeles solamente arrastran las alas enormes sobre el asfalto pero que es de locos deshacerse de ellas. A menos que quieran dejar de ser kitchs. Estaré en El Dandy del Sur o en La Estrella este viernes, durante la noche, para mayores informes. Esta vez, no me interesa cobrar el rescate.
Amaranta Caballero
Azul profundo
Rivalizaban por ver quién aguantaba más tiempo bajo el agua de una tinaja. Crecieron soñando con ir un día a la playa y jugar a las zambullidas.
La fecha llegó. Primero como patos, luego como pelícanos y al final como delfines, contenían el aliento para escudriñar el fondo. Las limitantes de la tina se abrieron con el cosmos marino y el afán de competencia se trocó en uno de descubrimiento.
Navegan allende el mar, como patos, pelícanos o delfines, buscando bajo las olas lo negado en sus infancias.
José Luis Sandín
La ley
Dios se disponía a fulminar a ese hombre que estaba por dispararle al tigre que estaba por saltar sobre el águila que estaba por clavar sus garras en la comadreja que estaba por desgarrar a la serpiente que estaba por engullir a la rata que estaba por desentrañar a la salamandra que estaba por apresar a la tarántula que estaba por envenenar al escarabajo que estaba por atenazar al gusano que estaba por morder la hoja.
Dios se disponía a fulminar a ese hombre pero, lleno de pánico, volteó hacia atrás.
Édgar Omar Avilés
Compulsivo
Encendió un cigarro. Al consumirlo, se fumó un dedo, luego otro, después la mano y, sin poder contenerse, siguió con el resto de su cuerpo. Con el último aliento trató de tomar otro cigarro, pero sus cenizas se desmoronaron antes de alcanzarlo.
Ricardo Robles
Más allá del deber
La policía, por error, capturó al asesino antes del crimen. La víctima, puntillosa con las cosas de su oficio, se suicidó.
Nelly Vidal
En definitiva
La hormiga, con todo el coraje del mundo, me pisó para siempre.
Praxedis Gilberto Razo
24.10.06
DE LOS TEXTOS
LA PORTADA:

EL POEMA:
Lo nuevo. Lo que no existe.
Lo nuevo. Lo que no existe.
La vida delineando sus esquinas.
La vida mordiéndose las uñas.
Atropellada. Contraída.
Pidiendo disculpas a deshoras.
Doblando el tedio cada noche
para vestirlo interminable cada día.
La vida. La que no existe.
La que da las condolencias al rostro en el espejo.
La que reconstruye los pedazos de las risas de cualquiera.
La que se dobla. La que se agacha.
La que con la barbilla limpia el polvo
y con la lengua humedece, hincha, redondea
las palabras que no pronunciará nunca.
El Otro. La Otra. Lo Otro.
Lo inaccesible.
Lo que con la punta de un dedo delimita una frontera.
El ruido. La distancia.
El trayecto infinito de la memoria.
Los pájaros surcando un horizonte
borroneados y en cámara lenta.
¿Qué es lo nuevo? Lo que no existe.
El largo aliento incontrolable.
La palabra ecuánime.
La palabra vacío.
El miedo. El escarnio. El asombro.
Nubes densas apenas fracturándose.
(Y la vida de nuevo se repliega.
Se hace ovillo. Fetalísima).
La que caravanea. La que se convierte en cenizas.
La que por un lado de la sombra acordándose, cruza las piernas.
La que ya no brilla.
El surco. El hombre. La herida.
La descomposición precisa en todo aquel irrevocable.
Lo que fagocita y se mete entre los ojos. Entre los dientes.
Bajo la lengua. Y te pronuncia. Te nombra. Te bautiza.
Lo líquido. Lo blanco. El manto enorme que espumea.
Que cubre. Que aplasta. Que excita.
Que te moja y te escupe entera dentro de la palabra salitre.
¿Qué es lo nuevo? Lo que no existe.
Lo que ya vino y ya se fue. Lo que se pudre. Lo que alimenta.
Lo que a cuenta gotas regala unos ojos no tan ciegos.
Lo dominante. Lo sustraído.
La monotonía sincopada en tiempos cada vez más permanentes.
El cansancio y la mentira haciendo el amor sobre sábanas sucias,
sin ganas.
La espera. El retorno. Los ecos.
Los pisos de mosaico o los pisos de duela. Receptores absolutos
de los pasos de nadie. Ese nadie. Cada vez más nadie. Retórico.
Lo absoluto. Lo incongruente e impreciso.
Fluyendo. Enorme. Colosal. Sorprendiéndonos como siempre en la eterna carnicería.
La muerte. La guerra. El odio. Nada nuevo. Todo eso existe. Ah, y el amor.
La queja. Lo injusto. El afuera. El adentro.
Salir. Regresar. Salir. Volver a entrar.
Los espasmos naturales de lo incomprensible.
El daño permanente.
La alteración.
La causa.
Lo nuevo. Lo que no existe.
Lo que nace. Lo que viene.
Lo que también será.
Lo de siempre. Lo que todos nos reconocemos. Nos sabemos.
Lo no desconocido.
La lupa.
La escritura.
El registro: Las voces.
LA RESEÑA
Revue Literal - Jeunes Ecrivains du Nord du Mexique
Par Ivan Salinas Escobar
samedi 7 octobre 2006.
Des mêmes auteurs
Ivan Salinas Escobar
Publications
La frontière : La reconnaissance et le dialogue
Literal. Literatura Arte Historia, N° 19/20. Sinaloa, México, enero-junio 2006.
Le numéro double 19/20 de la revue Literal consacre un dossier aux jeunes écrivains du Nord du Mexique (« Escritores jóvenes del Norte de México?). Dans le but de donner un aperçu large et consistant de ce qui se produit dans cette région du pays, la rédaction a fait appel à un nombre considérable de narrateurs, essayistes et versificateurs.
Le Nord du Mexique est peut-être l?un des pôles le plus créatif du pays à l?heure actuelle, mais sa reconnaissance comme milieu de création à part entière n?a eu lieu que très récemment, car la vie culturelle au Mexique est extrêmement centralisée. Refusant une « homogénéisation » qui effaçait les régionalismes au profit de l?expérience de la ville, notamment celle de Mexico, les auteurs du Nord sont restés dans cette région à partir des années 60 - 70. Ils ont abandonné l?empire de la ville pour traiter de sujets plus proches d?eux et liés au Nord. Sans se soucier d?être reconnus ou non par les censeurs culturels de la Capitale, le résultat de leur travail a ouvert notamment deux voies aux nouvelles générations : d?abord le choix de rester dans la région ou de partir ; ensuite, de prolonger une thématique (dont on énoncera ensuite quelques traits) qui caractérise désormais le Nord.
Dans le droit fil de cet héritage, les jeunes auteurs évoqués dans ce numéro montrent chacun à leur manière comment ils perçoivent et valorisent leurs aînés, leurs langages, et dans quelle mesure ils se sentent aussi des « écrivains du nord ». Cette anthologie-manifeste offre un grand choix de textes narratifs ou en vers et d?essais. A mon avis, le vrai intérêt du dossier naît des récits et des essais. Quant aux « poèmes » (il faudrait parler plutôt de « tentatives »), il me semble que les textes publiés ne sont pas réussis. Néanmoins, citons Amaranta Caballero, qui a dans sa voix une certaine force, mais qui laisse entendre en même temps celle de Paz. Il faut attendre qu?elle délaisse l?empreinte du maître et voir si elle atteint toute seule la même force lyrique - ou non.
Mais avant de commenter les textes de fiction, il faudrait parler sans doute des caractéristiques qui constituent le Nord.
Du pêle-mêle d?« éléments identitaires », voici ceux qui pourraient sans doute constituer un minimum de partage : le franc-parler, une fête qui ne finit jamais, un nomadisme constant, l?espace désertique comme toile de fond, et surtout la violence revendiquée comme une puissance. Ceci ne veut pas dire que les Norteños aient une exclusivité sur la violence. Comme le dit Julian Herbert, il s?agit plutôt d?un parti pris pour établir une distinction identitaire. Assumer de façon péremptoire que le Nord est une terre difficile, ardue, violente, c?est déjà un acte de prise de distance vis-à-vis du Centre, où la violence est considérée plutôt comme une impuissance qu?on voudrait éradiquer.
Du grand mélange des caractéristiques, l?attitude d?indépendance est, à mon avis, celle qui peut le mieux définir les gens du nord aux mille visages : ceux du désert, des montagnes et des ports. Attitude renforcée par le fait de se trouver au milieu de deux pôles de forte attraction : d?un côté, la Capitale, de l?autre, les USA. Tous les deux produisent une attraction et un rejet semblables. De ce fait, la quête identitaire devient double, puisqu?il faut trouver une alternative à ces deux langages : l?officiel de la littérature mexicaine, puis celui qui vient « de l?autre côté » : le chicano.
Recherche serait donc le mot clef de cette région qui se reflète forcément dans la création littéraire. Comme le dit assez bien Heriberto Yépez dans un excellent essai sur Rafa Saavedra (auteur de Tijuana, à lire sans faute), il s?agit d?un problème social :
Dans le cas particulier de la littérature mexicaine de la frontière, elle n?est pas tant une alternative "grâce à" l?influence de la culture du nord, qu?une prise de distance à part égale avec Mexico et les Etats-Unis. Dans la révolte vis-à-vis de ces deux hégémonies toutes distinctes, cette littérature tente d?obtenir sa propre « mexicanité », si distincte du discours états-unien (le chicano [fils des immigrés latino-américains] inclus), comme du discours du « chilango » [équivalant de « Parigot »]. Dans son sens le plus profond, une grande partie de la littérature de la frontière se conçoit comme une péninsule centrifuge (p 37)
Et c?est à travers l?énorme diversité de propositions et de façons de raconter que l?anthologie de textes nous montre à quel point les sujets traités sont variés et divers. Si on y trouve un langage et des thèmes locaux, il y en a d?autres qui proviennent d?ailleurs. Les auteurs se révèlent ainsi comme habitant le monde global grâce à Internet, mais aussi comme des lecteurs et héritiers d?une littérature riche en « exotisme » : Sergio Pitol a écrit sur l?Europe de l?Est ; Borges sur la Norvège ; Cortázar sur la Grèce ; Salvador Elizondo sur Paris et la Chine.
Parmi les textes de fictions, il y a plusieurs contes et un seul fragment de roman. Ce texte, écrit par Tryno Maldonado, nous montre un auteur qui maîtrise bien la plume et sait gérer les éléments de son histoire. Toutefois (et cette remarque n?enlève en rien la qualité de l?écriture), il nous semble que Maldonado néglige un peu le poids de la représentation au profit du langage. Autrement dit : il est évident que la voix narrative se voit emportée par le flux verbal au détriment du personnage inventé, même si c?est à travers lui, une mexicaine rentrée d?un long exil volontaire en Italie, que le récit a lieu.
Quant aux contes et nouvelles, un texte peut être considéré comme venu effectivement « du Nord », du moins dans le sens des réflexions entamées dans les essais de la revue. « Fin de cours » raconte le meurtre d?un professeur qui a lieu à l?école même. Cet homme défend un élève immiscé au monde redoutable de la drogue, dont une faute inconnue exige son élimination. En guise de contrepoint à la catastrophe qui plane sur tout le récit comme un papillon (celui de la théorie de l?effet papillon), la manière détachée et non exempte d?ironie de raconter de Miguel Tapia conduit la narration de manière rigoureuse avec un langage précis et dense. L?attitude nonchalante du personnage central sert de contrepoids à la gravité des événements, sans que l?auteur tombe pour autant dans des moments descriptifs superflus ou des lieux communs.
Parmi les surprises les plus agréables de la revue, se trouve « Comunicación ».
Gaby Torres raconte la vie d?une femme ordinaire. Réalisée professionnellement mais incapable de suivre à la lettre les diktats de ce qu?il faut vivre, la jeune femme finit par se suicider. Dégoûtée d?une société qui impose des règles dépourvues de sens, la jeune femme est si éloignée de tout qu?elle ne peut plus aimer personne - sauf elle-même. Le comble de sa « déchéance » viendra, avant sa mort, d?un mélange de besoin amoureux et de désir sexuel. Celui-ci sera symboliquement transformé en son téléphone portable en mode vibreur, avec lequel elle se satisfait mieux qu?avec un « mâle » en chair et en os.
Deux récits prennent le parti de conclure avec une fin aigre-douce : « Hermanos » [Frères], de Juan Gerardo Aguilar et « « Sur la route, à la tombée du soir », de Agustín Galván. Le premier parle d?un homme en chaise roulante rongé par un désir de vengeance contre son frère. Une fin inattendue lui révélera qu?il y a encore de la bonté en lui, ainsi qu?un peu d?amour à l?égard de son frère.
« Sur la route... » est un récit raconté par la Mort. Relevant le défi de la faire parler, Galván nous offre une histoire où les événements censés être dramatiques ont une fin heureuse. Comme si la mort était sensible à la valeur de la vie et de la rencontre, elle accepte de donner un sursis aux personnages pour qu?ils continuent à se battre.
De l?ensemble des nouvelles, deux histoires attirent notre attention pour une raison significative : elles n?ont pas lieu en territoire mexicain, mais en Argentine et en Chine. Cette disparité souligne à quel point le choix thématique et stylistique est pour les gens du Nord plus une question d?affinité et de goût qu?une prédétermination irrécusable.
Nous avons d?abord un conte qui suit à la lettre les trouvailles de l?auteur présent dans la narration : Jorge Luis Borges. Oswaldo Zavala ose mettre en fiction l?un des maîtres de la littérature pour montrer à quel point le désir des hommes ne peut rien contre le déclin naturel des choses. D ans « Una fábula », une photographe anglaise recule dans le temps pour empêcher à tout prix que Borges, durant un voyage en train devenu célèbre, ne devienne aveugle à cause de son addiction à la lecture. Pour son malheur elle arrive trop tard, mais l?efficacité du dialogue entre elle et Borges fait que le lecteur peut croire un instant qu?il est possible de changer ce qui a été, ce qui sera, grâce à la force du désir.
L?autre récit s?appelle « Ragoût Dingding », écrit par Omar Bravo. Dans la meilleure tradition de la fable, avec un ton extrêmement cynique, Bravo raconte un cas d?épuration idéologique entrepris par le Parti Communiste Chinois dans les années soixante. La réussite de l?histoire vient du non accomplissement d?une attente : un changement éthique qui n?a jamais lieu chez le personnage principal, un jeune « camarade », lors d?un bref échange avec un moine sur le point d?être fusillé. Au lieu de la transformation attendue, le récit nous laisse un amer arrière-goût : loin de s?apitoyer sur la grenouille, comme le lui demande le moine (« seul celui qui aura pitié de la grenouille sera libéré de lui-même »), le soldat dit : « Moi, Li Han, l?appétit animé par le vin et la joie, ai vu flotter sur la sauce exquise d?amandes et de cerises la douce et molle musculature d?une grenouille » (p 81).
Cet aperçu nous semble montrer assez bien une richesse de traitements et d?intérêts, qui peut être un jour ou un autre un danger. En référence au titre du dernier livre de Rafa Saavedra, la question qu?il faut poser à ces jeunes auteurs est la suivante : seront-ils capables de rester « Lejos del noise » (Loin du noise [bruit]) ?
Ces auteurs doivent faire face au problème qu?implique toute découverte comme le signale Julián Herbert dans son essai « Le Nord comme fantôme ». Le problème en question est celui de la connaissance d?un milieu, de sa reconnaissance, et de sa commercialisation. En effet, une fois que cette littérature aura atteint le sommet de son propre succès, les écrivains nouveaux devront faire attention à ne pas répéter les modèles acquis.
Vouloir appartenir à cette littérature peut être une manière de chercher une expressivité liée à un endroit concret. Or, le danger serait de reproduire les résultats des auteurs précédents, et de refaire ad infinitum les mêmes sujets, les mêmes traitements, les mêmes langages. Si la mémoire historique ne nous trompe pas, on pourrait trouver un écho de ce phénomène dans le « boom » latino-américain, et plus spécifiquement dans le réalisme fantastique.
Par ailleurs, tout n?est pas négatif. Comme preuve on peut citer le cas de deux écrivains parmi les plus connus en langue espagnole, Pérez Reverte, et Roberto Bolaño. Ils ont été attirés par un sujet en provenance du Nord du Mexique et écrit sur lui : les centaines de femmes assassinées à Ciudad Juárez, dont les crimes sont presque tous impunis... Et quant à la façon de raconter ces violences, ils ont été influencés par les écrivains de la région, notamment Élmer Mendoza.
Il ne faudra pas perdre de vue alors les jeunes écrivains de cette région, car pour eux la tâche sera particulièrement difficile : bien qu?ils se sentent fiers de leurs aînés, et d?une certaine façon redevables des nouvelles voies et voix qu?ils ont défrichées, ils encourent le risque d?être écrasés par le poids de ces mêmes ?uvres qui leur ont ouvert de nouveaux sentiers. Mais, on le sait, dans la littérature, l?association de la tradition et de la capacité créative produit les bons écrivains.
Du choix du local, avec les littératures du Nord ou du Grand Sud, au vaste monde sans frontières de la littérature cosmopolite de la Capitale, la littérature mexicaine se montre riche dans les voies explorées, grâce à la vivacité des manières de raconter et à la variété des thèmes.
EL LINK: http://trans.univ-paris3.fr/article.php3?id_article=130
LA PORTADA:

EL POEMA:
Lo nuevo. Lo que no existe.
Lo nuevo. Lo que no existe.
La vida delineando sus esquinas.
La vida mordiéndose las uñas.
Atropellada. Contraída.
Pidiendo disculpas a deshoras.
Doblando el tedio cada noche
para vestirlo interminable cada día.
La vida. La que no existe.
La que da las condolencias al rostro en el espejo.
La que reconstruye los pedazos de las risas de cualquiera.
La que se dobla. La que se agacha.
La que con la barbilla limpia el polvo
y con la lengua humedece, hincha, redondea
las palabras que no pronunciará nunca.
El Otro. La Otra. Lo Otro.
Lo inaccesible.
Lo que con la punta de un dedo delimita una frontera.
El ruido. La distancia.
El trayecto infinito de la memoria.
Los pájaros surcando un horizonte
borroneados y en cámara lenta.
¿Qué es lo nuevo? Lo que no existe.
El largo aliento incontrolable.
La palabra ecuánime.
La palabra vacío.
El miedo. El escarnio. El asombro.
Nubes densas apenas fracturándose.
(Y la vida de nuevo se repliega.
Se hace ovillo. Fetalísima).
La que caravanea. La que se convierte en cenizas.
La que por un lado de la sombra acordándose, cruza las piernas.
La que ya no brilla.
El surco. El hombre. La herida.
La descomposición precisa en todo aquel irrevocable.
Lo que fagocita y se mete entre los ojos. Entre los dientes.
Bajo la lengua. Y te pronuncia. Te nombra. Te bautiza.
Lo líquido. Lo blanco. El manto enorme que espumea.
Que cubre. Que aplasta. Que excita.
Que te moja y te escupe entera dentro de la palabra salitre.
¿Qué es lo nuevo? Lo que no existe.
Lo que ya vino y ya se fue. Lo que se pudre. Lo que alimenta.
Lo que a cuenta gotas regala unos ojos no tan ciegos.
Lo dominante. Lo sustraído.
La monotonía sincopada en tiempos cada vez más permanentes.
El cansancio y la mentira haciendo el amor sobre sábanas sucias,
sin ganas.
La espera. El retorno. Los ecos.
Los pisos de mosaico o los pisos de duela. Receptores absolutos
de los pasos de nadie. Ese nadie. Cada vez más nadie. Retórico.
Lo absoluto. Lo incongruente e impreciso.
Fluyendo. Enorme. Colosal. Sorprendiéndonos como siempre en la eterna carnicería.
La muerte. La guerra. El odio. Nada nuevo. Todo eso existe. Ah, y el amor.
La queja. Lo injusto. El afuera. El adentro.
Salir. Regresar. Salir. Volver a entrar.
Los espasmos naturales de lo incomprensible.
El daño permanente.
La alteración.
La causa.
Lo nuevo. Lo que no existe.
Lo que nace. Lo que viene.
Lo que también será.
Lo de siempre. Lo que todos nos reconocemos. Nos sabemos.
Lo no desconocido.
La lupa.
La escritura.
El registro: Las voces.
LA RESEÑA
Revue Literal - Jeunes Ecrivains du Nord du Mexique
Par Ivan Salinas Escobar
samedi 7 octobre 2006.
Des mêmes auteurs
Ivan Salinas Escobar
Publications
La frontière : La reconnaissance et le dialogue
Literal. Literatura Arte Historia, N° 19/20. Sinaloa, México, enero-junio 2006.
Le numéro double 19/20 de la revue Literal consacre un dossier aux jeunes écrivains du Nord du Mexique (« Escritores jóvenes del Norte de México?). Dans le but de donner un aperçu large et consistant de ce qui se produit dans cette région du pays, la rédaction a fait appel à un nombre considérable de narrateurs, essayistes et versificateurs.
Le Nord du Mexique est peut-être l?un des pôles le plus créatif du pays à l?heure actuelle, mais sa reconnaissance comme milieu de création à part entière n?a eu lieu que très récemment, car la vie culturelle au Mexique est extrêmement centralisée. Refusant une « homogénéisation » qui effaçait les régionalismes au profit de l?expérience de la ville, notamment celle de Mexico, les auteurs du Nord sont restés dans cette région à partir des années 60 - 70. Ils ont abandonné l?empire de la ville pour traiter de sujets plus proches d?eux et liés au Nord. Sans se soucier d?être reconnus ou non par les censeurs culturels de la Capitale, le résultat de leur travail a ouvert notamment deux voies aux nouvelles générations : d?abord le choix de rester dans la région ou de partir ; ensuite, de prolonger une thématique (dont on énoncera ensuite quelques traits) qui caractérise désormais le Nord.
Dans le droit fil de cet héritage, les jeunes auteurs évoqués dans ce numéro montrent chacun à leur manière comment ils perçoivent et valorisent leurs aînés, leurs langages, et dans quelle mesure ils se sentent aussi des « écrivains du nord ». Cette anthologie-manifeste offre un grand choix de textes narratifs ou en vers et d?essais. A mon avis, le vrai intérêt du dossier naît des récits et des essais. Quant aux « poèmes » (il faudrait parler plutôt de « tentatives »), il me semble que les textes publiés ne sont pas réussis. Néanmoins, citons Amaranta Caballero, qui a dans sa voix une certaine force, mais qui laisse entendre en même temps celle de Paz. Il faut attendre qu?elle délaisse l?empreinte du maître et voir si elle atteint toute seule la même force lyrique - ou non.
Mais avant de commenter les textes de fiction, il faudrait parler sans doute des caractéristiques qui constituent le Nord.
Du pêle-mêle d?« éléments identitaires », voici ceux qui pourraient sans doute constituer un minimum de partage : le franc-parler, une fête qui ne finit jamais, un nomadisme constant, l?espace désertique comme toile de fond, et surtout la violence revendiquée comme une puissance. Ceci ne veut pas dire que les Norteños aient une exclusivité sur la violence. Comme le dit Julian Herbert, il s?agit plutôt d?un parti pris pour établir une distinction identitaire. Assumer de façon péremptoire que le Nord est une terre difficile, ardue, violente, c?est déjà un acte de prise de distance vis-à-vis du Centre, où la violence est considérée plutôt comme une impuissance qu?on voudrait éradiquer.
Du grand mélange des caractéristiques, l?attitude d?indépendance est, à mon avis, celle qui peut le mieux définir les gens du nord aux mille visages : ceux du désert, des montagnes et des ports. Attitude renforcée par le fait de se trouver au milieu de deux pôles de forte attraction : d?un côté, la Capitale, de l?autre, les USA. Tous les deux produisent une attraction et un rejet semblables. De ce fait, la quête identitaire devient double, puisqu?il faut trouver une alternative à ces deux langages : l?officiel de la littérature mexicaine, puis celui qui vient « de l?autre côté » : le chicano.
Recherche serait donc le mot clef de cette région qui se reflète forcément dans la création littéraire. Comme le dit assez bien Heriberto Yépez dans un excellent essai sur Rafa Saavedra (auteur de Tijuana, à lire sans faute), il s?agit d?un problème social :
Dans le cas particulier de la littérature mexicaine de la frontière, elle n?est pas tant une alternative "grâce à" l?influence de la culture du nord, qu?une prise de distance à part égale avec Mexico et les Etats-Unis. Dans la révolte vis-à-vis de ces deux hégémonies toutes distinctes, cette littérature tente d?obtenir sa propre « mexicanité », si distincte du discours états-unien (le chicano [fils des immigrés latino-américains] inclus), comme du discours du « chilango » [équivalant de « Parigot »]. Dans son sens le plus profond, une grande partie de la littérature de la frontière se conçoit comme une péninsule centrifuge (p 37)
Et c?est à travers l?énorme diversité de propositions et de façons de raconter que l?anthologie de textes nous montre à quel point les sujets traités sont variés et divers. Si on y trouve un langage et des thèmes locaux, il y en a d?autres qui proviennent d?ailleurs. Les auteurs se révèlent ainsi comme habitant le monde global grâce à Internet, mais aussi comme des lecteurs et héritiers d?une littérature riche en « exotisme » : Sergio Pitol a écrit sur l?Europe de l?Est ; Borges sur la Norvège ; Cortázar sur la Grèce ; Salvador Elizondo sur Paris et la Chine.
Parmi les textes de fictions, il y a plusieurs contes et un seul fragment de roman. Ce texte, écrit par Tryno Maldonado, nous montre un auteur qui maîtrise bien la plume et sait gérer les éléments de son histoire. Toutefois (et cette remarque n?enlève en rien la qualité de l?écriture), il nous semble que Maldonado néglige un peu le poids de la représentation au profit du langage. Autrement dit : il est évident que la voix narrative se voit emportée par le flux verbal au détriment du personnage inventé, même si c?est à travers lui, une mexicaine rentrée d?un long exil volontaire en Italie, que le récit a lieu.
Quant aux contes et nouvelles, un texte peut être considéré comme venu effectivement « du Nord », du moins dans le sens des réflexions entamées dans les essais de la revue. « Fin de cours » raconte le meurtre d?un professeur qui a lieu à l?école même. Cet homme défend un élève immiscé au monde redoutable de la drogue, dont une faute inconnue exige son élimination. En guise de contrepoint à la catastrophe qui plane sur tout le récit comme un papillon (celui de la théorie de l?effet papillon), la manière détachée et non exempte d?ironie de raconter de Miguel Tapia conduit la narration de manière rigoureuse avec un langage précis et dense. L?attitude nonchalante du personnage central sert de contrepoids à la gravité des événements, sans que l?auteur tombe pour autant dans des moments descriptifs superflus ou des lieux communs.
Parmi les surprises les plus agréables de la revue, se trouve « Comunicación ».
Gaby Torres raconte la vie d?une femme ordinaire. Réalisée professionnellement mais incapable de suivre à la lettre les diktats de ce qu?il faut vivre, la jeune femme finit par se suicider. Dégoûtée d?une société qui impose des règles dépourvues de sens, la jeune femme est si éloignée de tout qu?elle ne peut plus aimer personne - sauf elle-même. Le comble de sa « déchéance » viendra, avant sa mort, d?un mélange de besoin amoureux et de désir sexuel. Celui-ci sera symboliquement transformé en son téléphone portable en mode vibreur, avec lequel elle se satisfait mieux qu?avec un « mâle » en chair et en os.
Deux récits prennent le parti de conclure avec une fin aigre-douce : « Hermanos » [Frères], de Juan Gerardo Aguilar et « « Sur la route, à la tombée du soir », de Agustín Galván. Le premier parle d?un homme en chaise roulante rongé par un désir de vengeance contre son frère. Une fin inattendue lui révélera qu?il y a encore de la bonté en lui, ainsi qu?un peu d?amour à l?égard de son frère.
« Sur la route... » est un récit raconté par la Mort. Relevant le défi de la faire parler, Galván nous offre une histoire où les événements censés être dramatiques ont une fin heureuse. Comme si la mort était sensible à la valeur de la vie et de la rencontre, elle accepte de donner un sursis aux personnages pour qu?ils continuent à se battre.
De l?ensemble des nouvelles, deux histoires attirent notre attention pour une raison significative : elles n?ont pas lieu en territoire mexicain, mais en Argentine et en Chine. Cette disparité souligne à quel point le choix thématique et stylistique est pour les gens du Nord plus une question d?affinité et de goût qu?une prédétermination irrécusable.
Nous avons d?abord un conte qui suit à la lettre les trouvailles de l?auteur présent dans la narration : Jorge Luis Borges. Oswaldo Zavala ose mettre en fiction l?un des maîtres de la littérature pour montrer à quel point le désir des hommes ne peut rien contre le déclin naturel des choses. D ans « Una fábula », une photographe anglaise recule dans le temps pour empêcher à tout prix que Borges, durant un voyage en train devenu célèbre, ne devienne aveugle à cause de son addiction à la lecture. Pour son malheur elle arrive trop tard, mais l?efficacité du dialogue entre elle et Borges fait que le lecteur peut croire un instant qu?il est possible de changer ce qui a été, ce qui sera, grâce à la force du désir.
L?autre récit s?appelle « Ragoût Dingding », écrit par Omar Bravo. Dans la meilleure tradition de la fable, avec un ton extrêmement cynique, Bravo raconte un cas d?épuration idéologique entrepris par le Parti Communiste Chinois dans les années soixante. La réussite de l?histoire vient du non accomplissement d?une attente : un changement éthique qui n?a jamais lieu chez le personnage principal, un jeune « camarade », lors d?un bref échange avec un moine sur le point d?être fusillé. Au lieu de la transformation attendue, le récit nous laisse un amer arrière-goût : loin de s?apitoyer sur la grenouille, comme le lui demande le moine (« seul celui qui aura pitié de la grenouille sera libéré de lui-même »), le soldat dit : « Moi, Li Han, l?appétit animé par le vin et la joie, ai vu flotter sur la sauce exquise d?amandes et de cerises la douce et molle musculature d?une grenouille » (p 81).
Cet aperçu nous semble montrer assez bien une richesse de traitements et d?intérêts, qui peut être un jour ou un autre un danger. En référence au titre du dernier livre de Rafa Saavedra, la question qu?il faut poser à ces jeunes auteurs est la suivante : seront-ils capables de rester « Lejos del noise » (Loin du noise [bruit]) ?
Ces auteurs doivent faire face au problème qu?implique toute découverte comme le signale Julián Herbert dans son essai « Le Nord comme fantôme ». Le problème en question est celui de la connaissance d?un milieu, de sa reconnaissance, et de sa commercialisation. En effet, une fois que cette littérature aura atteint le sommet de son propre succès, les écrivains nouveaux devront faire attention à ne pas répéter les modèles acquis.
Vouloir appartenir à cette littérature peut être une manière de chercher une expressivité liée à un endroit concret. Or, le danger serait de reproduire les résultats des auteurs précédents, et de refaire ad infinitum les mêmes sujets, les mêmes traitements, les mêmes langages. Si la mémoire historique ne nous trompe pas, on pourrait trouver un écho de ce phénomène dans le « boom » latino-américain, et plus spécifiquement dans le réalisme fantastique.
Par ailleurs, tout n?est pas négatif. Comme preuve on peut citer le cas de deux écrivains parmi les plus connus en langue espagnole, Pérez Reverte, et Roberto Bolaño. Ils ont été attirés par un sujet en provenance du Nord du Mexique et écrit sur lui : les centaines de femmes assassinées à Ciudad Juárez, dont les crimes sont presque tous impunis... Et quant à la façon de raconter ces violences, ils ont été influencés par les écrivains de la région, notamment Élmer Mendoza.
Il ne faudra pas perdre de vue alors les jeunes écrivains de cette région, car pour eux la tâche sera particulièrement difficile : bien qu?ils se sentent fiers de leurs aînés, et d?une certaine façon redevables des nouvelles voies et voix qu?ils ont défrichées, ils encourent le risque d?être écrasés par le poids de ces mêmes ?uvres qui leur ont ouvert de nouveaux sentiers. Mais, on le sait, dans la littérature, l?association de la tradition et de la capacité créative produit les bons écrivains.
Du choix du local, avec les littératures du Nord ou du Grand Sud, au vaste monde sans frontières de la littérature cosmopolite de la Capitale, la littérature mexicaine se montre riche dans les voies explorées, grâce à la vivacité des manières de raconter et à la variété des thèmes.
EL LINK: http://trans.univ-paris3.fr/article.php3?id_article=130
14.10.06
13.10.06
DETALLE
Imagen Uno.
Seis corazones sobre el piso latiendo acompasados.
Imagen Dos.
Mujeres acribilladas. Espasmos.
Imagen Tres.
Mujer y sombra que se fusiona con el hombre de una pantalla enorme.
Imagen Cuatro.
Los zapatos: el camino de cada una abandonado por el cuerpo.
Imagen Cinco.
Ciscarte. Coreografía intensa. Compañía de danza Minerva Tapia.
No me acostumbro a la violencia.
Imagen Uno.
Seis corazones sobre el piso latiendo acompasados.
Imagen Dos.
Mujeres acribilladas. Espasmos.
Imagen Tres.
Mujer y sombra que se fusiona con el hombre de una pantalla enorme.
Imagen Cuatro.
Los zapatos: el camino de cada una abandonado por el cuerpo.
Imagen Cinco.
Ciscarte. Coreografía intensa. Compañía de danza Minerva Tapia.
No me acostumbro a la violencia.
11.10.06
MAÑANA

Por ahí algunos poemas míos que danzan con la Flaquita. Ésa, la que todos llevamos dentro.
Jueves 12 de octubre
Teatro del Cecut.
8:00 pm

Por ahí algunos poemas míos que danzan con la Flaquita. Ésa, la que todos llevamos dentro.
Jueves 12 de octubre
Teatro del Cecut.
8:00 pm
10.10.06
7.10.06
DEL OTOÑO
Las garras de tigre caen, muy maples, sobre la banqueta.
*
Y me acuerdo de Maples Arce y otros muchos árboles enormes, casi secoyas, como él.
*
Los estridentistas no se callaron ¿secoyas dije antes?
*
Mientras, después de todo esto, Arqueles sigue en Vela.
*
pd: (Los arces en flor eran bien rojos).
Las garras de tigre caen, muy maples, sobre la banqueta.
*
Y me acuerdo de Maples Arce y otros muchos árboles enormes, casi secoyas, como él.
*
Los estridentistas no se callaron ¿secoyas dije antes?
*
Mientras, después de todo esto, Arqueles sigue en Vela.
*
pd: (Los arces en flor eran bien rojos).
26.9.06
25.9.06
PONGAMOS QUE HABLO DE...LOS AZULADOS:
69 PUNTO G
PECES Y...

AVES, DE CIUDAD.

Y los aladinos aladinan desde Madrí.
Campana.
69 PUNTO G
PECES Y...

AVES, DE CIUDAD.

Y los aladinos aladinan desde Madrí.
Campana.
21.9.06
21 DE SEPTIEMBRE
Hoy es el cumpleaños número 85 de mi abuelo: Hoy inicia el otoño espectacular.
Ayer Taeba y Sussane, sin saberlo, trajeron desde Berlín el cierre definitivo de este verano.
Y entonces: La Generosidad. Aires de la Habana: La niña: mulata. En las manos el retrato polilla, deshaciéndose, de una abuela croata nariz extremadamente recta. Afilada. La mirada profunda de ese alguien que vive a través del tiempo. La risa de una niña frente a una cámara. El registro: Ruth.
Ayer terminó el verano. Hoy es el cumpleaños 85 de mi abuelo y continuamos conversando. Hoy es el inicio del otoño espectacular. Hoy.
*
Heidegger no sabía de vesículas. Ahí el existencialismo se convierte en piedra. (Y duele)
*
Libertad: Ciudad de Paso.
Hoy en la sala de lectura a las siete p.m.
Omar Pimienta en pleno!
No falten.
Hoy es el cumpleaños número 85 de mi abuelo: Hoy inicia el otoño espectacular.
Ayer Taeba y Sussane, sin saberlo, trajeron desde Berlín el cierre definitivo de este verano.
Y entonces: La Generosidad. Aires de la Habana: La niña: mulata. En las manos el retrato polilla, deshaciéndose, de una abuela croata nariz extremadamente recta. Afilada. La mirada profunda de ese alguien que vive a través del tiempo. La risa de una niña frente a una cámara. El registro: Ruth.
Ayer terminó el verano. Hoy es el cumpleaños 85 de mi abuelo y continuamos conversando. Hoy es el inicio del otoño espectacular. Hoy.
*
Heidegger no sabía de vesículas. Ahí el existencialismo se convierte en piedra. (Y duele)
*
Libertad: Ciudad de Paso.
Hoy en la sala de lectura a las siete p.m.
Omar Pimienta en pleno!
No falten.
16.9.06
8.9.06
7.9.06
GOTAN PROJECT - LUNÁTICO

08 La Vigüela 5':00''
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria
como el ave solitaria
con el cantar se consuela
Vengan santos milagrosos
vengan todos en mi ayuda
que la lengua se me anuda
y se me turba la vista
pido a mi dios que me asista
en esta ocasión tan ruda
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela
Aquí me pongo a cantar
al compas de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria
como al ave solitaria
con el cantar se consuela
13 París, Texas.
Instrumental 6':45''
Inmarcesible.

08 La Vigüela 5':00''
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria
como el ave solitaria
con el cantar se consuela
Vengan santos milagrosos
vengan todos en mi ayuda
que la lengua se me anuda
y se me turba la vista
pido a mi dios que me asista
en esta ocasión tan ruda
Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela
Aquí me pongo a cantar
al compas de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria
como al ave solitaria
con el cantar se consuela
13 París, Texas.
Instrumental 6':45''
Inmarcesible.
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